Respirar para sentirse mejor
Hoy os traemos una sencilla técnica de respiración que ayuda a sentirse mejor, tras solo unos segundos de práctica. Os ayudará a salir de la mente y sus bucles durante unos instantes, a relajar el organismo estimulando el nervio vago, y a potenciar la emisión de químicos asociados con el bienestar como la serotonina.
He desarrollado esta técnica uniendo distintos elementos, que en mi opinión funcionan bien juntos. Ahora, cada uno es efectivo en sí mismo. Podrían aplicarse de manera independiente, o combinándolos de otra forma. Os los vamos a detallar a continuación, explicando la razón de ser de cada uno de ellos. Pero antes de nada, vamos con la técnica:
Sentirme mejor en 3 pasos
Sonríe
Inspira por la nariz
Expira despacio, con los labios semi-sellados
*Puedes por ejemplo inspirar en la cuenta de 4 y expirar en la cuenta de 8. O simplemente hacer expiraciones más largas, hasta terminar el aire. Recuerda mantener la sonrisa mientras inspiras, y tras un par de rondas, juega intentando sonreír también mientras expiras. Al expirar y generar presión en los pulmones trata de llevar esa presión a la parte trasera de los mismos
Poner la atención en la respiración
Poner nuestra atención en la respiración, ya sea permitiéndola fluir libremente, como haríamos en un ejercicio de Mindfulness, o ejecutando voluntariamente un patrón determinado, como hacemos en un ejercicio “Breathwork”, nos conecta con nuestro cuerpo y con el momento presente.
Inspirar por la nariz
Inspirar por la nariz ayuda a producir óxido nítrico. El óxido nítrico funciona como vaso dilatador reduciendo la presión sanguínea. También actúa como bronquio dilatador, ayudando a captar el oxígeno del aire respirado y transferirlo al torrente sanguíneo.
Sonreír
Algo tan sencillo como sonreír, tiene un efecto en nuestro estado de ánimo, potenciando la emisión de serotonina. Llegado un momento, el cerebro no sabe si está contento porque sonríe, o si sonríe porque está contento. Sonreír mientras ponemos nuestra atención en la respiración es especialmente efectivo.
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Expirar despacio
Cualquier patrón de respiración que incluya expiraciones más largas que las inspiraciones tendrá un efecto calmante. El corazón late más rápido mientras inspiramos, que mientras expiramos. Estirar las expiraciones a por ejemplo el doble de tiempo que las inspiraciones relaja el organismo.
Expirar por labios semi-sellados
Al dificultar un poco la salida de aire, generamos una suave presión en los pulmones. Al hacerlo, estos presionan levemente el nervio vago masajeándolo y estimulándolo. El nervio vago es responsable de transmitir la respuesta de relajación por todo el organismo, al darle tono producimos relajación y sensaciones agradables.
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