¿Qué es una creencia?

¿Qué es una creencia?

Convertir una creencia limitante, en empoderante

¿Qué es una creencia?

Es una de estas “palabrejas” de moda en estos tiempos. Quién no ha oído recientemente eso de “creencias limitantes”…  Ahora, la palabra creencia se utiliza de distintas maneras. Incluso si nos ceñimos a los campos de la psicología y el coaching, encontraremos distintas definiciones. Según nuestra propia definición una creencia cumple tres condiciones:

  1. Es algo que consideras cierto
  2. Es una generalización
  3. Tiene una parte inconsciente
 

Pondremos un ejemplo para volver a él a lo largo de la explicación. Una creencia que miles de personas en el mundo han adquirido recientemente: “Los rusos son malos”.

Es algo que consideras cierto:

Una creencia es algo que asumes como verdad. Muchas creencias son sobre nosotros mismos, otras sobre los demás o sobre cómo es y cómo funciona el mundo. Típicas serían las creencias sobre lo que es o no es posible, lo que es digno e indigno, sobre qué es bueno y qué es malo, etc. Las creencias suelen prejuzgar de alguna manera a personas cosas o situaciones. Y como decíamos, es un juicio que consideras cierto, o lo que es más importante, tu mente inconsciente considera cierto. Por decirlo en otras palabras una creencia es una opinión, que internamente adquiere el estatus de verdad.

Esclavo de sus creencias
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Es una generalización:

Y aquí es donde está su error, lo que en psicología se llama un error cognitivo. Una creencia puede estar más o menos fundada, incluso respaldada por muchos ejemplos. El hecho de que una creencia sea falsa, no significa que lo contrario sea verdad. La creencia actúa en términos absolutos y tanto ella como su contraria son errores cognitivos. Rescatando el ejemplo, tanto “los rusos son malos” como “los rusos son buenos” son afirmaciones erróneas. Sin duda existen rusos buenos y rusos malos.

Desde una perspectiva consciente y racional, todos podemos matizar nuestras creencias. Podría decir, “si ya se que son rusos, pero en el fondo ellos no tienen ninguna culpa de la guerra”. El problema es que como veremos ahora, la creencia se ejecuta a nivel inconsciente. Y la mente inconsciente funciona a traves de eurísticos o simplificaciones. La creencia es “ruso=malo”.

Tiene una parte inconsciente:

Uno puede ser consciente de algunas de sus creencias, pueden ser opiniones totalmente normalizadas dentro del discurso habitual de una persona. También existen creencias cien por cien inconscientes, pero incluso en las creencias que tiene una parte consciente, la auténticamente importante es la parte inconsciente, que es la que dispara reacciones emocionales.

Una creencia consciente tiene la ventaja de que está localizada, por ello es más fácil trabajar sobre ella. En cambio, con una creencia inconsciente lo tenemos más difícil, tanto en un proceso de coaching, como en uno de auto-indagación. Primero habrá que localizarla para hacerla emerger. Probablemente es una creencia muy antigua, y dado que su parte de narrativa mental está muy disuelta, será en sus efectos, en como condiciona la forma de pensar, actuar y sentir de su dueño que podremos encontrarla.

Las creencias y las emociones

Lo realmente poderoso de las creencias, en nuestra opinión, es que se manifiestan de manera automática en forma de emociones. Volvamos al ejemplo: Pongamos que, a base de ver noticias en televisión sobre la invasión de Ucrania, he acabado por construir la creencia “los rusos son malos”. Imaginemos que hay unos nuevos vecinos en mi bloque. Me los cruzo por primera vez en el ascensor y ¡Horror son rusos! En el momento en que mi mente reconoce el idioma ruso, mi cerebro emocional, basado en la creencia, disparará una emoción de valencia negativa, una emoción que me invita a ser hostil hacia mis nuevos vecinos.

Esa emoción teñirá los pensamientos, que serán probablemente juiciosos o incluso agresivos. La mayoría de las personas serán conscientes de sus pensamientos al respecto, pero no de la emoción que los guía. Y es así como nuestras creencias nos manipulan, a través de reacciones emocionales que nos condicionan, algunas nos potencian, otras nos bloquean. Debemos tener en cuenta que el cerebro emocional, en concreto la amígdala (centro de detección de amenazas) es informada de todo, antes que el cerebro racional. Para cuando la corteza prefrontal recibe si quiera la información, la amígdala ya ha hecho su juicio y disparado una reacción emocional.

Formación de creencias, en la educación
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¿Cómo se crea una creencia?

Muchas de nuestras creencias, las adquirimos en fases tempranas. Según los científicos es hasta los 7 años de edad, que nuestra mente es muy maleable y absorbemos creencias sin poner oposición. Nuestros padres, el colegio, las costumbres sociales, experiencias vitales nos van labrando. Una experiencia traumática, puede crear una creencia que dure una vida, en un instante. Otras veces ocurre por repetición. Las figuras de autoridad tienen un papel muy importante, algunas corrientes de estudio actuales apuntan a que incluso recibimos creencias de nuestros progenitores, en forma epigenética.

Por supuesto la creación de creencias no termina en la infancia. Durante toda nuestra vida seguimos enriqueciendo nuestros sistemas de creencias, que dan forma a como entendemos el mundo. Las mismas nos ayudan y potecian en ocasiones, pero habitualmente nos limitan de manera enorme. ¿Si crees que puedes, puedes? Sin duda, tienes tu mejor opción de éxito si crees en él ¿Si crees que no puedes, no puedes? Eso es seguro. La mente inconsciente hace todo lo posible por convertir en realidad sus creencias, y sabotearse a uno mismo para fracasar es muy sencillo.

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