Depresión
Lo primero para comprender la depresión, es entender que se trata de un trastorno crónico. Todos nos sentimos tristes y abatidos en distintas fases de nuestra vida, pudiendo sufrir síntomas físicos como el agotamiento o alteraciones del sueño o digestivas. Pero esto, para bien o para mal, es parte de la vida. El síndrome clínico de depresión mayor es algo más profundo donde se producen cambios en la química de nuestro organismo y cambios fisiológicos en el cerebro. El estado depresivo se desconecta de los hechos que lo originaron, convirtiéndose en un problema recurrente.
“El hecho de que los términos depresión, deprimido, “depre”, etc, se utilicen coloquialmente hace un flaco favor a la comprensión, identificación y tratamiento de esta terrible enfermedad. Todos nos hemos sentido tristes y desanimados por cosas que nos han ocurrido, en ocasiones incluso durante varios días o semanas. Puede incluso, que de vez en cuando sin motivo aparente, estemos más “bajos” anímicamente y digamos que estamos deprimidos. Es importante diferenciar que es una reacción emocional normal (aún desagradable), de lo que es un trastorno crónico, con terribles implicaciones para la salud (afecta a muchas partes de nuestro organismo), para la experiencia vital del sujeto que la sufre, para sus relaciones, su carrera profesional, etc.
La depresión (entendida como depresión mayor) no es ninguna broma, estamos hablando de la gran “pandemia” del siglo XXI, por lo menos en los países desarrollados. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud existen casi 300 millones de personas en el mundo con depresión y aproximadamente el 50% de los casos no está recibiendo ningún tipo de tratamiento. También según datos de la OMS, cada año se suicidan más de 700.000 personas y un porcentaje elevadísimo de esas muertes tenemos que apuntárselas a la depresión.