Mindfulness
Mindfulness consiste en aplicar a una actividad toda nuestra atención, rompiendo el ciclo sin fin de saltos al pasado y al futuro que nuestra mente realiza de manera automática. La consciencia plena nos ancla en las sensaciones físicas o sensoriales y las emociones del presente, permitiéndonos observar los pensamientos que genera nuestra mente sin quedar atrapados por ellos
Conciencia Plena o Atención Plena en castellano y el término anglosajón Mindfulness provienen de la palabra “sati” en el idioma “pali” (la lengua que habló Buda). Es difícil traducir literalmente “sati” cómo ocurre con casi todos los términos pali o sánscritos. Nuestras lenguas latinas son muy buenas para describir el mundo físico, pero son pobres para describir estados mentales y el mundo interior, al contrario que estos antiguos idiomas. Tal vez por ello mindfulness es un término con interpretaciones muy variadas en los países occidentales.
Podemos definir mindfulness como la realización de una actividad (incluso estar sentado con los ojos cerrados) poniendo toda nuestra atención en ella. Esto se aplica a ejercicios de meditación propiamente dichos, a los llamados ejercicios informales, como caminar o comer con conciencia plena o a cualquier momento de nuestra vida en el que intentemos estar realmente presentes. El mindfulness es mucho más que un ejercicio mental, es una manera de vivir y con la práctica continuada tratamos de extraer esa rica conciencia del presente, a toda nuestra experiencia cotidiana.
Por un lado, uno de los pilares del mindfulness o conciencia plena es la intención. Debe existir una intención inequívoca de exploración, una intención de percibir las cosas como son y no dejar a esta percepción permearse de cómo queremos que sean, ni observarse desde la óptica de nuestras experiencias anteriores sesgos, creencias o las emociones del momento.