¿Quieres algo? ¿Para qué lo quieres? Aha… ¿Y eso para que lo quieres? Y una vez más… ¿Eso otro para que lo quieres? Si tu respuesta aún no es, para sentirme mejor, o para dejar de sufrir, sigue preguntándote para que, porque aún no has llegado al fondo…
El valor real de las cosas
¿Para qué quieres una casa más grande? Tu cerebro cree que te sentirás bien al tenerla… ¿Para que buscas otro amante? Tu cerebro cree que te sentirás bien. ¿Por qué lees y aprendes? También por sentirte bien. ¿Por qué eres amoroso y amable con otros? Pues una vez más, también es porque te hace sentir bien. No es una cuestión de que lo que queramos sea ético o no, sano o no, virtuoso o tóxico… Sea lo que sea, lo queremos por un solo motivo real, creemos que nos hará sentir bien. A veces hace falta sentirse mal durante mucho tiempo, para darse cuenta que lo único que realmente quieres es sentirte bien.
¿Querer sentirse bien es egoísta?
No creo que nada, pueda hacerse por un motivo no egoísta. Si quieres hacer algo, aunque sea altruista, hay una capa de tu mente que cree que eso te hará sentir mejor, o te aliviará dolor en el futuro, no existen más motivaciones. Ahora, hay distintos tipos de egoísmo: el Dalai Lama habla de la forma inteligente de ser egoísta. Los comportamientos y actitudes de carácter prosocial, generan gran bienestar en los que los practican, además de beneficiar a otros. En cambio, otras muchas cosas que nuestro ego nos dice que nos harán sentir bien, solo lo hacen de manera fugaz, creando mayor vacío y malestar a la larga.
Estrategias para sentirse bien
Por supuesto, seguimos distintas estrategias para intentar sentirnos bien. Unos caemos sistemáticamente en la búsqueda de satisfacción y alivio inmediatos. Otros tienen la suerte de ser capaces de resistir la tentación de la satisfacción instantánea, y proyectar sus esfuerzos en aquello que su mente cree que les hará sentir bien en el futuro. Por contradictorio que parezca, nuestro estado de base es sentirnos bien. Son precisamente nuestra aversión y deseo, las que nos crean sufrimiento.
Las cosas tienen que ser así, para que yo pueda estar bien
Esta es una mentira que nos cuenta nuestra mente continuamente, y por la que pagamos un alto precio. La mente crea su intrincado modelo de como debe ser la realidad: Que debe pasar, que no debe pasar, que tengo que lograr, como me tienen que tratar, etc. Y dado que la realidad rara vez satisface la demanda de este modelo, nos sentimos mal. El malestar, la ansiedad, el estrés, son principalmente, la distancia que nos separa de como “deberían ser las cosas”. ¿Y si eso es una absoluta falacia? ¿Y si las cosas no tiene que ser de ninguna manera determinada para yo estar bien?
Buscar fuera la solución a un problema que está dentro
¿Conoces la historia del hombre que busca sus llaves junto a una farola? Al acercarse un vecino y preguntarle ¿Dónde perdió las llaves? Le responde: “Dentro de casa”. El vecino contesta ¿Y por qué las buscas fuera entonces? El hombre finaliza “Porque aquí fuera hay luz y en mi casa está oscuro”. Igualmente, buscamos que el mundo exterior cambie como nos sentimos dentro, con una efectividad muy limitada. Realmente nunca experimentamos el exterior, solo nuestras imágenes mentales e interpretaciones, del mismo. Dado que el problema está dentro… ¿Por qué no buscar la solución dentro también?