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¿Por qué no puedo cambiar?

Cambiar es posible. Se tu propio arquitecto.

¿Por qué no puedo cambiar?

Yo soy así, que le voy a hacer… Dios me hizo así… Mis genes me hicieron así… La vida me ha hecho como soy… Mis padres me educaron así… Yo no sirvo para otra cosa… Así es como yo siento… Así es como yo pienso… No se actuar de otra forma… ¿Son acaso ciertas estas afirmaciones? ¿Estamos pre-destinados a ser de una determinada manera por nuestra herencia genética o por un designio divino? ¿Somos víctimas de nuestras circunstancias? ¿Todo lo que nos ocurre moldea la persona que somos sin remedio? ¿Acaso nuestros padres y educadores cincelaron en piedra cómo debemos ser?

Todos estos factores, sin duda son de vital importancia. Y seremos víctimas de los mismos, mientras no tomemos conciencia de quién queremos ser, y del hecho de que podemos tomar acción y convertirnos en nuestros propios arquitectos. Nuestros genes, nuestras circunstancias y nuestra educación definirán quien somos, establecerán sin remedio, qué es lo que sentimos y cómo pensamos. En función de cómo sentimos y pensamos, actuaremos de una determinada manera, la cual nos ofrecerá unos determinados resultados. Estas actuaciones y resultados vendrán a reforzar nuestra manera de sentir y pensar.

Se el escultor de tu cerebro

¿Cabe otra alternativa? Para responder a esta pregunta citaremos al célebre médico español y premio Nobel de medicina Santiago Ramón y Cajal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser el escultor de su propio cerebro”. Esta afirmación fue sin duda revolucionaria a principios del siglo XX, pero a día de hoy la ciencia la ha demostrado innegablemente cierta. La neuro-plasticidad es ya un fenómeno fuera de toda duda, en el ámbito científico. Como pensamos, sentimos y actuamos, genera cambios físicos medibles en el cerebro. Si nos entrenamos para una determinada actividad, la que sea, el cerebro creará nuevas conexiones entre neuronas, que se irán fortaleciendo con la repetición. Incluso se pueden crear nuevas neuronas y aumentar el grosor de ciertas zonas del cerebro.

De manera que, si podemos cambiar nuestro cerebro, podemos cambiar como pensamos. Si cambiamos como pensamos, cambiaremos como nos sentimos y si nos sentimos de manera diferente, actuaremos de manera diferente. Actuaciones distintas ofrecerán también resultados distintos, que fortalecerán a su vez esta manera diferente de sentirnos. Dicho así es sencillo, pero en la realidad es difícil sin ayuda, un proceso de coaching puede ser una herramienta muy valiosa para acompañar en el cambio.

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¿Por qué cuesta tanto cambiar?

Como decíamos, que sea posible no significa que sea fácil. Nuestras dinámicas habituales de sentir, pensar y actuar están fuertemente cableadas en nuestro cerebro. Cada vez que los mismos patrones se ejecutan y terminan con acciones que los confirman (es la acción la cierra el círculo), estos se fortalecen. Y debemos tener en cuenta lo importantes que son los patrones automatizados en nuestro comportamiento. Algunos expertos calculan que el 95% de lo que pensamos, sentimos y hacemos, en un día cualquiera, está guiado por patrones automáticos, que ocurren sin poner ninguna conciencia en ellos. Sólo un 5% de lo que pensamos y hacemos sería original, el resto ocurre en piloto automático y de manera reactiva.

¿Por qué hace esto nuestra mente? Muy sencillo, para ahorrar energía. Afrontar situaciones nuevas, conocer en profundidad la singularidad de nuevos hechos o nuevos escenarios, diseñar reacciones adecuadas a cada uno de ellos y analizar los resultados obtenidos es un proceso que consume una gran cantidad de energía. El cerebro humano sólo supone cerca de un 2% de nuestra masa corporal, pero demanda un % muy alto de la energía: Alrededor del 20% del  oxígeno y hasta el 40% de la glucosa disponible. Es el órgano que más consume en nuestro cuerpo. Debemos tener presente que, aparte de mantenernos con vida, ningún otro comando básico está tan arraigado en nuestra mente como el de “ahorra energía”. Durante milenos, una buena gestión de la energía fue sinónimo de más posibilidades de supervivencia pero ¿Tiene sentido hoy en día? Acceder de manera regular a calorías no es ya un reto. Seguramente, en el siglo XXI nuestra mente podría ser un poco menos tacaña, cognitivamente hablando. Dicho esto, los automatismos no son malos en sí mismos, son útiles y necesarios, pero abusamos de ellos.

¿Qué puedo hacer para cambiar?

El primer paso para poder controlar las reacciones automáticas, es hacerse consciente de ellas. Ya el simple hecho de tomar conciencia de los patrones espontáneos de pensamiento y emoción les quita poder. No los neutraliza, ni los borra pero si los debilita.  Con un entrenamiento serio en Mindfulness, se gana mucha conexión con nuestro cuerpo de manera más o menos rápida. Si estoy más conectado con mi cuerpo, seré más consciente de cuando se activa una determinada emoción. El objetivo de la misma, es condicionarme a pensar y actuar en determinada dirección, pero puedo imponer mi voluntad consciente. Las emociones pueden decirme “sal corriendo”, los pensamientos pueden decir “no quiero estar aquí”, pero la consciencia puede imponerse y decir “¡No, nos quedamos y afrontamos la situación! No lo olvides, digan lo que digan pensamientos y emociones, puedes conscientemente contradecirlos.

 Al no confirmar el hábito, actuando de manera distinta, debilitaré ese patrón automático de comportamiento. Si ante los mismos estímulos, repito esta actuación divergente con el viejo patrón, iré creando y fortaleciendo otro hábito distinto. Otro consejo fundamental es: ¡Controla lo que piensas! Tus pensamientos son los responsables de cómo te sientes y en última instancia de como actúas. Para realizar un cambio duradero y obtener de manera consistente resultados diferentes, tienes que ser alguien diferente. Alguien que piensa de manera distinta y siente de manera distinta. Para, en última instancia, actuar también de manera distinta. Si introducimos nuevos registros en mi manera de pensar y sentir, pero mis acciones no concuerdan, los viejos patrones volverán a tomar el control. Una nueva forma de pensar, sentir y actuar se debe imponer desde la consciencia y tal vez con cierto esfuerzo. A base de repetición ser formará un nuevo hábito, un nuevo patrón que se ejecutará de manera automática. Pero esta vez, en consonancia con lo que conscientemente queremos.

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Categorías: Coaching
Etiquetas: cambio personal
alex hick: Experto en gestión de estrés, monitor de Mindfulness, meditación y técnicas de respiración. Enamorado de la mente, y divulgador de temas como la neurociencia o la psicología, ansiedad y depresión.