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Convertir ansiedad en energía

La Ansiedad, es Energía extra que te aporta tu oirganismo

La ansiedad es energía

Cuando sentimos ansiedad, el cerebro considera que estamos bajo algún tipo de amenaza. Nos mantiene alerta, y nos aporta un extra de energía. Principalmente, a través de sostener niveles de cortisol, más altos de lo normal. Esta hormona, mantendrá la presión arterial, el ritmo cardiaco y el respiratorio en niveles altos. No tan altos, como en una respuesta de estrés explosiva, como la que experimentaríamos, si hubiese una amenaza contra la supervivencia, delate de nuestros ojos. Pero mucho más altos que lo necesario, para una situación de reposo, o de exigencia baja. Así que esta afirmación, que os propondré empezar a repetir como un mantra “La ansiedad es energía”, es de hecho verdad. El cerebro nos aporta energía extra, porque cree que podemos necesitarla.

¿Necesitamos tanta energía?

Ahora, este extra de energía no es necesaria en la mayoría de los casos en los que sentimos ansiedad. De hecho, si fuese una reacción proporcionada a las circunstancias, ni siquiera se sentiría desagradable. Sentirse ansioso es más una cuestión, de estar más excitado de lo que necesito, más que de estar excitado en sí. Nuestras respuestas de estrés, por más que también favorecen las funciones mentales, cuando son de intensidad medida, están más adaptadas a amenazas de carácter físico, que intelectual. Fácilmente nos cargamos con un nivel de activación, que podría ser adecuado para seguir alerta, ante el posible ataque de un merodeador, pero no lo son para hacer frente a nuestros retos del siglo XXI. El cuerpo quiere ayudarnos aportándonos una energía que no necesitamos, lo hace durante demasiado tiempo y nos acabamos “pasando de rosca”.

Reinterpretar la ansiedad

Dos personas montan en una montaña rusa. Una odia este tipo de atracciones, a la otra le encanta. Los organismos de ambas dispararán una respuesta de estrés durante las bajadas. Ahora, la primera persona vive una experiencia aterradora y la segunda, una excitante, que está deseando repetir. El hecho de que el cuerpo dispare una respuesta de estrés es involuntario, pero en la valencia (agradable o desagradable) que le otorgamos a la emoción, la mente racional tiene mucho que decir. Es cuestión de interpretación. El hecho de que el primer sujeto, tuviese previamente miedo a este tipo de atracciones, y el otro tuviese una actitud positiva hacia las mismas, influye definitivamente, en la experiencia subjetiva del evento. Lo que nos digamos en nuestra cabeza, en ese momento, aunque no esté soportado por creencias y experiencias, también va a influir.

Mindset sobre la ansiedad

Uno de los motivos, por los que los problemas relacionados con estrés o ansiedad, tienden a retroalimentarse y cronificase. Es el hecho, de que se le suele acabar cogiendo miedo, a la propia ansiedad. Cuando empiezo a sentirla, mi mente hace un juicio negativo sobre la misma. ¡No me quiero sentir así! Lo cual la alimenta, la vuelve mas desagradable y más inhabilitante. Una de las claves de la superación del estrés y la ansiedad, es cambiar nuestro “mindset” sobre los mismos. Nuestra actitud ante las propias sensaciones. Porque desaparecer, seguramente, nunca van a desaparecer del todo. El tener una actitud positiva ante la ansiedad, ayudará a que, cuando aparezca por motivos justificados, no crezca hasta devorarme.

Convertir la ansiedad en energía

Así que vamos con una sencilla dinámica, que puede ayudar a transformar la bloqueante ansiedad, en útil energía. A mí personalmente me ha ayudado, y aún lo hace. Os anticipo que una vez en un estado de fuerte ansiedad, no va a ser tan fácil revertirla. A esas alturas la reacción hormonal será ya fuerte, y tendrá la mente muy intoxicada de negatividad. Lo ideal es aprender a identificar las primeras reacciones de la ansiedad en el cuerpo. Yo personalmente la siento como una especie de escalofrío, que sube desde la parte baja de la espalda, hacia los hombros. Cuando la localices, es el momento de tomar el control de la narrativa mental. Cuanto más rápido reacciones, más fácil será introducir una narrativa positiva. Lo que yo hago, y te propongo que pruebes es lo siguiente:

Ante la primera sensación de ansiedad en el cuerpo, pon toda tu atención en esa sensación. Ahora puedes decir mentalmente “es energía” o “eres energía”, hablándole directamente. Puedes repetirlo varias veces, mientras tienes tu atención centrada en la sensación física. Después, te preguntas a ti mismo ¿Qué voy a hacer con esta energía? Si tienes una respuesta, dátela. Si no, deja la pregunta abierta. Por último, da las gracias, al organismo por aportarte energía. Y si puedes, realiza todo el proceso con una sonrisa en los labios, esto ayudará a la significación positiva. ¡Y adelante con tu día! Trata de utilizar esa energía extra que has recibido, de manera que ayude a tus propósitos. Resumimos el proceso de convertir la ansiedad en energía:

1-Reconoce la primera reacción de ansiedad

2-Pon tu atención en la sensación física

3-Di mentalmente ¡Eres energía!

4-¿En qué voy a utilizar esta energía?

5-Voy a utilizar esta energía en…

6-Da las gracias

Pruébalo, y nos cuentas cómo te ha ido.
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Categorías: Ansiedad
alex hick: Experto en gestión de estrés, monitor de Mindfulness, meditación y técnicas de respiración. Enamorado de la mente, y divulgador de temas como la neurociencia o la psicología, ansiedad y depresión.