Despertar en una tormenta mental
Lo que llamamos tormenta mental, es un estado en el que pensamientos de carga negativa invaden nuestra mente. Esta mañana he despertado con un patrón psicológico, del cual me gustaría haber liberado por completo, pero por desgracia no es así. Durante casi toda mi vida, me ha costado remontar las mañanas. Incluso en los mejores momentos de mi carrera, el momento de despertar, para tener que prepararme para trabajar, ha sido un mal momento. Especialmente, los lunes, con la perspectiva de toda la semana por delante, comenzaban de manera deprimente. A lo largo de la mañana este estado se va disipando, pero es una manera pésima de empezar el día.
A algunos os ocurrirá que la mente entra en modo tormenta mental al despertar por la mañana, a otros os ocurrirá en otros momentos o situaciones. A los que sufráis de depresión os acompañará de manera muy habitual. A todos nos engancha en algún momento, y todos tenemos la tendencia natural de dar credibilidad a la narrativa pesimista descontrolada, que ocurre en tales situaciones. En ocasiones es imposible librarse de ella, los pensamientos espontáneos de carga negativa simplemente saltan a la conciencia todo el tiempo, espoleados por una emoción que ya se ha hecho intensa. ¿Cómo la afronto yo? ¡Reconociéndola! Esta mañana me he dicho, “hay una tormenta mental, en mi cabeza esta mañana”. Al reconocerla y nombrarla, no desaparece, pero se pone cierta distancia con la misma, restándole mucho poder de afectarnos.
Cada pensamiento o cada estímulo del exterior, crea una red de pensamientos relacionados, que sigue desarrollándose en segundo plano de la conciencia, y que seguirá influyendo nuestras respuestas, nuestros actos, incluso nuestra postura corporal, rato después de haber ocurrido.
Tormenta de pensamientos negativos
El modo que llamamos tormenta mental, (es el nombre coloquial que le ponemos, no creo que exista tal definición en la literatura) es un modo de ebullición de la mente. Pero en este caso, un modo dominado por pensamientos pesimistas, destructivos, depresivos, victimistas, agresivos, básicamente cualquier carga emocional negativa. Nuestra mente espontánea, funciona de manera asociativa, y mayormente fuera del control consciente. Cada pensamiento o cada estímulo del exterior, crea una red de pensamientos relacionados, que sigue desarrollándose en segundo plano de la conciencia, y que seguirá influyendo nuestras respuestas, nuestros actos, incluso nuestra postura corporal, rato después de haber ocurrido.
La carga emocional, es una de las principales maneras a través de las cuales la mente asocia una idea y la siguiente. Por ello, en estado de tormenta mental, los pensamientos que surjan imitarán la carga emocional negativa reinante. Pueden estar relacionados a nivel de contenido, o simplemente beber de las mismas emociones, como la frustración. Añadimos, que las distintas emociones negativas comparten gran parte de su huella química y es muy fácil pasar de unas a otras. La frustración, puede avivar sentimientos de vergüenza o indignidad, que pueden acabar manifestándose como rabia, hacia los demás, por ejemplo.
Dejando amainar la tormenta
¿Cómo nos libramos de la tormenta de pensamientos negativos? Lo primero a comprender, si queremos gestionar mejor nuestros pensamientos, es que no podemos evitar que surjan, pero sí podemos elegir darles nuestra atención y permitirlos tomar energía y desarrollarse, o dejarlos ir sin permitirlos enraizar y aumentar su carga emocional. En ocasiones caemos en el estado de tormenta mental, por morder el anzuelo de algún pensamiento involuntario, entregándonos a su narrativa. En tales casos, simplemente estar atentos a la aparición de pensamientos negativos e inútiles, para dejarlos ir según surgen, es suficiente. En cambio, hay veces en las que la tormenta ya no se puede frenar, la actividad mental espontánea está desbocada, y la mente no para de proponer pensamientos de carga emocional dolorosa.
Cuando es así, una vía para por lo menos frenar la retroalimentación del círculo vicioso de emoción y pensamientos, es tratar de ponerle toda la atención unos instantes a la sensación física. Esos pensamientos están sin duda conectados con una emoción, que al mismo tiempo es su combustible, y crece alentada por los mismos. Identifica tal emoción en tu cuerpo y dedícale unos minutos. ¿Dónde se siente? ¿Cómo es esa sensación? Cuanto más controlada la tengas en el cuerpo, menos se subirá a la cabeza. Puedes dedicarle unas respiraciones conscientes, imaginando que respiras desde la parte del cuerpo dónde este localizada tal emoción.
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Reconociendo los pensamientos negativos
Además de conseguir separar la parte mental y la física, lo cual es la base de todas las dinámicas de regulación emocional, una técnica útil para restarle poder de influencia a la tormenta mental, así como a cualquier estado de la mente, o emoción, es reconocerla y nombrarla. Al identificarlo y nombrarlo, nos distanciamos del mismo. Pasamos a ser el observador de la tormenta mental, dejando de estar en el centro de la misma. Al reconocerla como un estado mental transitorio, podemos comprender que, como tal, pasará. Al observar cada uno de los pensamientos que surjan, sin identificarnos con ellos, podemos no darles más crédito del que merecen.
Esta es una práctica que he escuchado recomendar a distintos profesores de meditación budista, expresada de maneras diferentes. Me gusta como lo plantea la psicóloga y profesora budista Estadounidense Tara Brach. ¿Qué es verdad ahora? La mente está en un estado de tormenta mental. Hay una emoción negativa en el cuerpo. Si tengo una emoción en el cuerpo y pensamientos en mi mente, ambos fenómenos son verdad, en este momento. Lo cual no significa que el contenido de tales pensamientos sea cierto, probablemente no lo es. Parando y viendo lo que es verdad en la experiencia en cada momento, puedo profundizar y averiguar que hay detrás de cada estado emocional y mental.
Así que, como ejercicio básico te propongo, la próxima vez que te veas en mitad de una tormenta mental, obsérvala, nómbrala “Hay una tormenta mental”. Y a cada pensamiento negativo puedes dedicarle un “La mente sigue generando pensamientos negativos, porque está en estado de tormenta mental”.
Ver comentarios (1)
La tormenta mental de los lunes por la manana, fuerte!
Quizas tambiên, momentos de domingos, en el final de la tarde.. visperas de lunes!!
Gracias por compartir!