¿Por qué tengo Ansiedad?
Conocemos sus síntomas, pero… ¿Qué es lo que me causa entrar en un estado de ansiedad? ¿Son factores externos? ¿Culpa de otras personas o de los acontecimientos? Tal vez es una lotería, algo que me tocó y ya está… ¡Nada de eso!
En su breve y conciso libro La ansiedad no es un mosquito que pasa y me pica, María Teresa Llobet Turallas nos explica las 5 puertas de entrada a la ansiedad. María Teresa es terapeuta Gestalt, experta en ansiedad y creadora del metodo Oasi®
1-Sentir una cosa y hacer otra.
María Teresa insiste en lo importante, que es la coherencia a la hora de controlar la ansiedad. Si el cuerpo me pide una cosa, por ejemplo, descansar, y en cambio decido salir, no estoy escuchando las necesidades de mi organismo. Al tener el organismo necesidades que no se atienden, aumentará la tensión y acabará manifestándose como ansiedad.
María Teresa nos indica lo importante que es estar en contacto con nuestras sensaciones corporales, a través de las cuales el cuerpo nos indica sus necesidades como: “Necesito agua”, “necesito comida”, “necesito descanso”, etc. Esto es lo que Antonio Damasio llamaría Sentimientos Homeostáticos, que podemos considerar proto-emociones.
En Palabras de María teresa, tendemos a confundir lo que sentimos (en el cuerpo) con imaginaciones como “Siento que va a salir mal”. Estas imaginaciones son contenidos de la mente, reflejo en muchas ocasiones, de las dudas que la mente alberga. El cuerpo en cambio no duda, simplemente pide lo que necesita.
2-Aguantar una situación no deseada
Soportar durante largos periodos de tiempo situaciones que no queremos, es la segunda puerta de entrada a la ansiedad. En nuestra sociedad aguantar y aguantar está bien visto. El sacrificio está muy valorado. Incluso en algunos ámbitos el sufrir síntomas físicos asociados a la ansiedad y el estrés, está considero como “honorables heridas de guerra”.
Podemos convencernos de que esto es lo que debemos hacer, es lo que la sociedad requiere de nosotros, es lo que otros esperan. Que es lo que queremos, aunque no nos guste, que aguantar es lo que debemos de hacer. Aun así, el organismo se sentirá atrapado y el organismo que se siente atrapado, responde con ansiedad.
3-No expresar lo que siento
La tercera causa o puerta a la ansiedad es el no expresar aquello que sentimos. Puede ser sentir el impulso de decir algo y al final retraerme, por vergüenza, miedo o el motivo que sea. Puede ser que quise abrazar a alguien y no lo hice, sentí la necesidad de ir a algún lugar y no fui…
Según nos explica María Teresa, cada vez que sentimos el impulso interno de tomar una acción, se ha generado en nuestro organismo la energía necesaria para hacer o decir algo. Si esa energía no es externalizada realizando tal acción, la energía se queda dentro de nosotros. Por decirlo de algún modo, se enquista.
Esta energía no desaparece, si no que se va acumulando. Esta energía atrapada genera ansiedad, y una sensación desagradable. Normalmente estamos tan acostumbrados a tal sensación que no somos conscientes. En muchos casos, nos lleva a desconectarnos de nuestras sensaciones corporales.
4-Asuntos pendientes y situaciones abiertas
Ir acumulando muchos asuntos pendientes de resolución, es la 4ª puerta de entrada a la ansiedad. La energía destinada a la resolución de tales asuntos, preparada para proyectarse hacia afuera, se acumula y proyecta hacia dentro en vez, generando ansiedad.
Estos asuntos pendientes no dejan de “hacer ruido” interno, hasta que no se atienden y la mente los considere resueltos de algún modo. Mientras tanto, son como mensajes de alerta en segundo plano, acumulándose y aumentando la ansiedad, incluso aúnque no seamos conscientes.
5- Pensar, pensar y pensar
Destinamos muchas energías a pensar de manera inútil y tóxica. Muchas veces, dando mil vueltas a temas sobre los que no hay nada que hacer. “Que hice, que dije, que debería haber hecho, que le diría si estuviese aquí delante, quién tiene la culpa, porqué es tal la injusticia que sufro, etc.
¿Os suenan verdad? Es lo que solemos llamar pensamientos rumiativos. También pueden ser sobre el futuro. Pensar de manera catastrofista sobre el futuro es una gran fuente de ansiedad. La ansiedad en palabras de María Teresa es miedo, un miedo de baja intensidad, sostenido en el tiempo.
Aunque sea desagradable, el organismo se prepara para sobrevivir. Nuestro organismo está reaccionado a un conflicto interno, como si fuese una amenaza externa. En concreto este texto lo compara con el caer de un árbol (no olvidemos que es de ahí de dónde venimos). Por ello María Teresa insiste en la importancia de la coherencia interna. Un organismo en el que el cuerpo dice una cosa y la mente otra, estará siempre sometido a ansiedad.