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7 Hábitos para la felicidad

Desarolla los 7 hábitos para una vida feliz

  1. Mantener presencia

  2. Cuidarse y moverse

  3. Practicar la amabilidad

  4. No quejarse

  5. Cuidar las amistades

  6. Practicar el agradecimiento

  7. Cultivar el asombro

Menos estrés, más felicidad

Son muchos los listados de hábitos para la felicidad, el bienestar o la salud. 5 pasos para esto, 10 remedios para lo otro, 3 rutinas para aquello…  Algunos ofrecen consejos útiles, otros muchos son refritos de refritos. O artículos escritos en 30 minutos, por editores expertos en crear contenido que atraiga, el “click” fácil. En este artículo, destacamos los 7 hábitos para la felicidad, que solemos destacar en el entorno de los cursos de reducción de estrés MBSR, el protocolo de la universidad de Masachussetts. Los mismos, salen originalmente de un estudio de la universidad de Berkeley.

Mantener presencia

Es ya algo sobradamente demostrado, que mantener la atención de manera más habitual, en el momento presente, conectados con la experiencia. Es por sí solo, un hábito tremendamente poderoso en la reducción del estrés y la insatisfacción. Nada mejor que la práctica de mindfulness, para incrementar nuestro nivel de presencia. Por el contrario, abusar del divagar de la mente en el pasado y el futuro, es causa de la sensación de carencia, malestar general e infelicidad. Una mente divagante es una mente infeliz, como confirma el famoso estudio, en ese título realizado por Matthew A.Killingworth y Daniel T.Gilbert, cuyo resumen en inglés puedes encontrar aquí.

Cuidarse y moverse

No es tampoco un secreto a estas alturas, que la salud física y la emocional, van irrenunciablemente de la mano. El estrés es una respuesta genérica, que se acumula tanto si tenemos mucha presión objetiva, como si tenemos malos hábitos mentales,. Pero también por no cuidar el descanso, la alimentación, o no ejercitamos el cuerpo. Mantener una dieta equilibrada, dormir suficiente y hacer ejercicio moderado (al nivel de las capacidades de cada uno), no solo aumentan la salud, y la esperanza de vida. Además influyen directamente en una vida con menos estrés y una mayor felicidad.

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Practica la amabilidad

Amabilidad, bondad, compasión o generosidad son actitudes que tienen aparejadas emociones positivas, cuyo cultivo es tremendamente beneficioso para la salud y la experiencia vital. Puede sonar como una “moralina” cursi, pero la ciencia demuestra que estas emociones son, de hecho, beneficiosas. Con cierto entrenamiento en conciencia plena, llegarás a la conclusión de que es así. Que sencillamente, tú te sientes mejor al practicar tales actitudes y albergar tales emociones. Estamos programados para disfrutar de favorecer al clan o a la especie, sólo como animales tremendamente sociales, sobrevivimos cientos de miles de años en la naturaleza hostil.

No quejarse

Quejarse puede ofrecer cierta satisfacción instantánea. Pero de hecho, es una actitud tóxica para uno mismo. Esta demostrado, que quejarse y lamentarse aumenta nuestra presión arterial. Esto ocurre, tanto si verbalizo la queja, como si sólo la repito en mi mente. Es peor cuando se verbaliza. Si sólo es un pensamiento y no le doy mucho crédito, pasa como una propuesta neuronal más, de las muchas que crea nuestra mente y desechamos. Ahora si te enzarzas en la narrativa victimista, la fortaleces y es más probable que surja de nuevo. Si encima lo expresas, de alguna manera, lo estás haciendo real. Esto no significa, no responder con sano enfado a las injusticias, si hay algo que se pueda conseguir. Reprimir el enfado justificado, también es dañino. Se trata de, no caer en las narrativas victimistas.

Cuida las amistades

El contacto con personas queridas, amigos y familia, también ha demostrado beneficiar a la salud y generar bienestar. Hormonas como la serotonina y la oxitocina, se emiten en el contacto con personas cercanas, haciéndonos sentir bien y reduciendo los niveles de cortisol (hormona del estrés). También se “adormecen” las amígdalas (centro del miedo y amenazas en el cerebro) haciendo menos probable caer en nuevas respuestas de estrés. Por el contrario, la falta de contacto social, activa mecanismos de  castigo en el organismo, con sus hormonas específicas. Por último, diversos estudios demuestran, que las personas solitarias tienen menor esperanza de vida.

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Practicar el agradecimiento

El agradecimiento es otra emoción pro-social, que demuestra tener efectos muy positivos, en nuestro equilibrio hormonal y nuestro bienestar. Es una actitud hacia la vida, que podemos cultivar en cualquier momento. Pero también, podemos entrenar el agradecimiento como una habilidad. Puede ser tan simple, como tomar un espacio cada mañana, para anotar tres cosas, por las que nos sintamos agradecidos todos los días. También es muy recomendable, agregar esta práctica, como una fase en tu meditación diaria. Si estamos vivos, más o menos sanos, tenemos techo y comida y alguna persona querida, ya hay material suficiente para estar agradecidos. Nuestro admirado neurocientífico y profesor de la universidad de Stanford, Andrew Huberman, dedica un capítulo completo de su podcast, a las prácticas de gratitud. En el mismo, destaca que varios estudios científicos apuntan, a que repasar mentalmente escenas en las que uno recibe gratitud de otros, es aún más potente que sentirse agradecido uno mismo. Os animamos a probar ambas opciones.

Cultivar el asombro

Originalmente eran 6 hábitos para la felicidad. Pero se ha colado un séptimo hábito o actitud más en este listado, cuyo interés está creciendo también, por parte de la ciencia y en los círculos de Mindfulness. El asombro es una emoción, o si lo prefieres una actitud que va ligada a la emoción de sorpresa. Esta es una emoción importante. Paul Ekman la incluyó entre sus “7 emociones básicas”. Asombrarnos o sorprendernos sirve principalmente par dos cosas: Despierta nuestra atención hacia algo, y ayuda a recordar y aprender. Las emociones, ayudan a generar recuerdos de largo plazo. Lo hacen el miedo o la ira, pero mejor aprender a base de asombro, que es de hecho agradable ¿No? Lo conectamos también con la actitud de admiración por los demás. Nuestro ego tiende a descalificar los logros de otros, vive siempre de la comparación. La admiración es, en cambio, mucho más útil para aprender y encontrar inspiración. Y además… te propongo lo siguiente: analiza como te sientes después de desacreditar a otro, y como después de mostrar admiración. Y saca tus propias conclusiones.

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Categorías: Estrés
alex hick: Experto en gestión de estrés, monitor de Mindfulness, meditación y técnicas de respiración. Enamorado de la mente, y divulgador de temas como la neurociencia o la psicología, ansiedad y depresión.