Indicaciones para meditadores principiantes
Si quieres probar la meditación, pero no sabes por dónde empezar. O si estas ya curioseando aquí y allí, has llegado al lugar adecuado. Vamos a darte unas indicaciones básicas y un ejercicio guiado sencillo, para que empieces a disfrutar de tu meditación desde el primer día. Vamos a sentar unas bases sólidas, sobre las cuales poder seguir aprendiendo, y desarrollando tu técnica de manera correcta. La mayoría de las personas que intentan meditar, lo acaban dejando sin llegar a crear un hábito. En muchos casos, sin saber si lo que estaban haciendo era realmente meditar o no. Vamos a intentar que eso no te ocurra a ti. Ojalá este sea el primer día del resto de tu vida como meditador. ¡Vamos a ello!
Unas nociones básicas
La meditación es un ejercicio de atención. El objetivo de cualquier técnica meditativa, es fijar la atención en sensaciones, que nos anclen al momento presente. Rompiendo así durante unos minutos, el ciclo sin fin de saltos al pasado y el futuro, que realizamos a lomos de nuestros pensamientos. Para ello, fijaremos la atención en una sensación, o percepciones que lleguen a través de los sentidos. Puede ser la respiración, sensaciones de distintas partes del cuerpo, en los sonidos, etc. Lo más importante a entender es ¡Meditar no es poner la mente en blanco! Al contrario, debemos llenar nuestra atención con sensaciones del momento presente. Ya que, si no, se llenará con pensamientos del pasado y el futuro. La atención siempre se llena con algo.
¿Qué hago con los pensamientos?
El reto mayor al que se enfrentan los meditadores primerizos, es la gestión de los pensamientos durante la práctica. De hecho, no entender bien esto desde el principio, es el más probable motivo de fracaso. Meditar no es reflexionar. Sentarse a pensar con los ojos cerrados no es meditar. Ahora, que no reflexiones voluntariamente sobre ningún tema, no significa que la mente vaya a parar de generar pensamientos espontáneos. Lo hace todo el tiempo, queramos o no… Cuánto más concentrados estemos en las sensaciones, menos recursos dejamos a la mente para generar pensamientos, pero algunos se van a colar. El objetivo, más que no tener pensamientos, es ser consciente de ellos. Cada vez que ocurra un pensamiento, simplemente déjalo ir. Sin juzgar el contenido del pensamiento, ni juzgarte a ti por pensar.
¿Y si me distraigo meditando?
Te distraerás, sin duda te distraerás, muchas veces. Es normal, no te castigues, no te juzgues por ello. Distraerse y darse cuenta, las veces que sea necesario, es un parte fundamental del entrenamiento mental, que es la meditación. Cada vez que te distraigas, simplemente identifica la distracción sin enfadarte. Debe ser más un “Ups” que un “¡Mierda!”. Distraerse y darse cuenta es parte de el proceso, enfadarte contigo mismo es lo que arruina una meditación. Estudios científicos recientes demuestran que los monjes meditadores y lamas también se distraen. La diferencia, es que recuperan la atención de manera casi inmediata.
Postura para empezar a meditar
Para empezar, una silla está bien. Incluso podrías meditar en silla durante toda tu vida como meditador. Si tienes una buena postura en el suelo, por haber practicado yoga, puedes utilizarla. Pero no te preocupes de momento. Lo importante para empezar, es encontrar una postura lo suficientemente cómoda como para no estar sufriendo, lo cual puede desconcertare. Y suficientemente incómoda como para no adormecerse. Existen estilos de meditación donde se busca un estado muy relajado cercano al sueño, en los que la falta total de tensión en el cuerpo ayuda. Pero esta meditación, es de estilo conciencia plena (es el que os recomendamos para empezar). En esta meditación, buscamos un estado clamado, pero alerta. Un cuerpo relajado, pero con un punto de tensión ayuda llevar la mente a ese mismo estado. Por ello, mantened la espalda recta. Los hombros cuelgan relajados, el pero abierto en una postura natural y los pies firmes en el suelo. Con eso tendrás suficiente de momento. Si quiere saber más, puedes consultar este artículo sobre la postura para meditar.
¿Ejercicio sencillo o complejo?
La lógica intuitiva nos podría llevar a pensar que el ejercicio adecuado para un principiante es uno muy sencillo, y el adecuado para un meditador avanzado es uno complejo. Pero en nuestra opinión, es de hecho al revés. Un ejercicio demasiado sencillo, puede hacerse muy aburrido para un principiante, lo cuál hará más fácil que la mente se distraiga. Consideramos que lo mejor para un principiante es un ejercicio guiado, que conste de varias fases. De esta manera es más entretenido, y no dejamos a la mente tiempo de aburrirse y querer escapar, en cada una de las fases. También es recomendable que el instructor hable mucho, cuantos más silencios, mas tenderá la mente a divagar. Por supuesto, con la practica uno aprende a estabilizar la atención y puede realizar ejercicios más largos, menos dinámicos y sin la ayuda de ningún audio. Pero recomendamos empezar con algo fácil de seguir, para disfrutarlo desde el principio, y desde ahí ir mejorando la técnica.
*Te puede interesar, conocer la meditación de escaner corporal
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