Para cambiar, reduce automatismos
¿Te gustaría ser distinto? ¿Hay cosas de tu personalidad que te gustaría cambiar, pero simplemente no puedes? Nuestros genes y nuestras experiencias moldean cómo somos. Cómo sentimos, cómo pensamos y cómo actuamos. Los patrones de emoción, pensamiento y acción se fortalecen a fuerza de repetirse y dominan un porcentaje muy alto de nuestra existencia. Todo esto y más lo explicamos en la primera parte de este artículo. Si aun no la habéis leído os recomiendo comenzar por ahí. En cualquier caso, cambiar no es fácil, pero si posible. Será de gran ayuda tomar concienciade los automatismos, patrones automáticos de pensamiento y emoción que nos impulsan a actuar de determinada manera, para de forma consciente contradecirlos, actuando de otro modo.
Una forma de estar en el mundo, más consciente
Así que ¿Cómo es la nueva forma de operar en el mundo que proponemos? Pasa primero por reducir los automatismos, no eliminarlos porqué son necesarios, pero si mover más de lo que nos ocurre todos los días al plano consciente. Algunos patrones pueden ser beneficiosos (o serlo en determinadas circunstancias) o inocuos. No hay porqué combatirlos, sólo ser conscientes de su existencia. Otros patrones si serán claramente perjudiciales para convertirnos en la persona que deseamos ser. Debemos ser capaces de reconocerlos, para contradecirlos con nuestra voluntad, progresivamente debilitarlos y también paso a paso sustituirlos por otros más ventajosos. Podemos ir creando conscientemente otros automatismos que sí se correspondan con lo que queremos ser y conseguir. De manera que las nuevas dinámicas que llevan a nuevas conductas se van volviendo automáticas y se ejecutan sin esfuerzo.
Los viejos patrones intentarán volver
Ahora bien, los viejos patrones de comportamiento probablemente han estado vigentes durante años, están soportados por conexiones neuronales que se han ido fortaleciendo “disparo tras disparo”, no van de desaparecer de la noche a la mañana. Los procesos de cambio personal, ya sea a través de meditación, en procesos de coaching o con la ayuda de un psicoterapeuta, pueden causar tomas de consciencia de carácter exponencial, que nos pueden llevar confiarnos. Si estas consiguiendo pensar, sentir y actuar de una nueva manera ¡Felicidades! Pero no bajes la guardia. Los circuitos del “viejo yo” siguen cableados, tardarán mucho tiempo en diluirse. Los viejos patrones tratarán de volver a saltar a la palestra en cuanto les des oportunidad. Estando calmado te será más fácil controlarnos, pero cuidado, cuando el estrés te domine te será mucho más difícil. El estrés le da poder al cerebro emocional frente a la consciencia. Cuanto más estrés: menos racionalidad y más dominio de las emociones, más patrones automáticos y menos consciencia, más “viejo yo” campando a sus anchas y menos nuevo yo controlando la situación.
A la mente no le gustan los cambios
Nuestra mente está programada para no gustarle los cambios. El primer motivo es el ya citado de ahorro de energía. Para hacer lo de siempre, no gastamos mucho porqué está ya todo automatizado. En cambio, afrontar nuevos retos hace que el cerebro gaste gran cantidad de energía. Cada vez que nos rendimos con algo, una parte de nuestra mente se alegra por el ahorro energético que supondrá no intentarlo. El segundo motivo para que la mente trate de mantenernos en lo conocido, es por motivos de seguridad. Como ya hemos dicho otras veces, los seres humanos fuimos criaturas muy vulnerables durante los miles de años que vivimos en la naturaleza. Mantenernos en lo conocido es una forma de mantenemos con vida. El razonamiento es sencillo: Si lo que hemos hecho (pensado y sentido) hasta ahora nos ha mantenido con vida ¿Por qué vamos a arriesgarnos a cambiar? Es por ello que nuestra mente inconsciente busca mantener o repetir lo familiar a toda costa, sin importar si es desagradable y limitante. Un ejemplo extremo pero habitual, es el de personas que durante su infancia no han sido valoradas por quienes debían quererlos. Es posible que al llegar a la vida adulta algo en su interior les haga perder el interés en las parejas sentimentales que si les valoran y en cambio se enganchen de personas que tampoco les respetan o valoran. Que no me valoren es doloroso e inhabilitarte, pero familiar, por lo tanto seguro.
Si te está interesando este artículo, no nos pierdas de vista. Prondo publicaremos su tercera parte.