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¿Te has decidido a probar el Mindfulness? ¡Buena decisión! Ya sea como herramienta para controlar es estrés, para mejorar tu concentración o simplemente para sentirte mejor, encontrarás lo que buscas. Y más…

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¿Te has decidido a probar la meditación? ¡Enhorabuena! Una buena técnica y un poco de disciplina serán suficientes para obtener grandes resultados. No te vas a arrepentir.

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¿Te has decidido a probar el yoga? ¡Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán! Tanto si eres principiante como si buscas continuar tu práctica o mejorar tu técnica, es importante ponerte en manos de monitores de yoga expertos. Tradicionalmente las clases de yoga se impartían en gimnasios o centros especializados, últimamente los formatos online están creciendo mucho.


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El yoga es mucho más que un deporte, es un estilo de vida. La práctica continuada de yoga incide en el cuerpo, sí. Trabajaremos la fortaleza de los músculos y la flexibilidad de nuestras articulaciones, pero esto o algo similar podríamos obtenerlo de otra práctica deportiva convencional. El yoga es además de un ejercicio, es una práctica de carácter espiritual donde la mente es tan importante como el cuerpo. De hecho existen multitud de estudios científicos que confirman los efectos positivos del yoga en el tratamiento de síndromes psicológicos como la depresión y la ansiedad.
La palabra yoga, proveniente de la lengua sánscrita, significa unión. Busca un estado de conciencia libre de la ilusión de separación, a través de la práctica de los asanas o posturas de yoga, a través de los pranayama o ejercicios de respiración consciente y de la meditación. Y este es su verdadero valor diferencial, tanto el cuerpo como la mente se verán beneficiados de manera individual, pero lo más valioso es como los trabajaremos de manera conjunta. El cuerpo y la mente siempre están coenctados. Una mente sana necesita un cuerpo sano y viceversa para funcionar en su estad óptimo.

Reducir el estrés

El yoga es uno de los mejores remedios para controlar el estrés. Está científicamente demostrado lo efectivo que es para reducir los niveles excesivos de cortisol (hormona del estrés). Por el lado mental, en la práctica del yoga se trabaja la atención, dejamos de pensar de manera ajetreada durante un rato y limpiamos la carga emocional acumulada. El progresivo desarrollo de la auto-consciencia ayudará a mantener el estrés controlado durante el resto del día. Como práctica deportiva, el yoga combina momentos de tensión muscular con otros de relajación, lo que lo hace especialmente efectivo frente al estrés.

Fortalecer el cuerpo

En la práctica de yoga se trabajan una gran cantidad de grupos musculares distintos, siendo una de las actividades deportivas más completas que existen en este aspecto. Dependiendo de si buscamos una práctica de mayor contenido atlético u otra más centrada en la relajación, deberemos elegir entre la multitud de tipos de yoga existentes. Todos combinan un componente de esfuerzo muscular y otro de relajación, pero existen modalidades para todos los gustos. Los ejercicios de posturas, o asanas, también están ideados para ejercer presión en el esqueleto fortaleciendo los huesos.

Aumentar la flexibilidad

Resulta evidente que los yogis son personas muy flexibles. La práctica de asanas mejora la flexibilidad de las articulaciones y también de los músculos, alternando contracción, relajación y estiramiento de los mismos. También la coordinación y el equilibrio mejoran mucho con la práctica de asanas de yoga, que buscan aumentar la propiocepción.

Luchar contra la depresión y ansiedad

Tanto si estás en tratamiento por depresión mayor o trastornos de ansiedad, como si sólo sufres de manera leve u ocasional de ansiedad, tristeza o sensación de vacío, el yoga puede ser tu mejor aliado. Como ya dijimos el yoga reduce los niveles de hormona del estrés, de lo cual se verán muy favorecidos tanto la depresión como la ansiedad. El yoga, al igual que otras artes contemplativas trabaja la presencia en el aquí y ahora. La depresión y  la ansiedad tienen su origen en nuestra relación con el pasado y el futuro. ¿Dónde mejor que en el momento presente, para escapar de ambas?

Perder peso

Si pensamos en un ejercicio para quemar calorías, seguramente no será el yoga el primero en venirnos a la cabeza. A pesar de la apariencia de práctica estática, está demostrado que la práctica de yoga puede quemar más de 500 calorías por hora. Si el único objetivo es adelgazar, podemos encontrar otros deportes más efectivos, pero el yoga si ayuda a controlar el peso.

Mejorar la salud general

Los beneficios del yoga para la salud son muy variados. Desde las mejoras en la circulación, reduciendo la presión arterial y la frecuencia cardiaca y por tanto reduciendo el riesgo de enfermedades circulatorias o del corazón. Hasta la notable mejoría en dolores crónicos o musculares. Para los cuales el yoga se suele utilizar como terapia en entornos médicos y hospitalarios. La práctica de yoga mejora el funcionamiento del sistema inmunológico, muy castigado por los efectos del estrés continuado, e incluso revierte el envejecimiento, acelerado por los altos niveles de cortisol que tendemos a acumular.

Sentirme mejor

Puede que lo que busques sea simplemente sentirte mejor ¿quién no quiere sentirse mejor? Pues bien, no hace falta mejor excusa que esa para adentrarse en el yoga. Como ya hemos dicho los beneficios para el cuerpo y mente son muchos y se harán notar en tu bienestar diario. El yoga te ayudará además a sentirte conectado contigo mismo, con los demás y con el mundo de una manera más armoniosa. Te encontrarás de manera habitual en un estado de mayor presencia y calma, con una cabeza más despejada y mayor capacidad de lidiar con tus emociones de una manera efectiva. La práctica del yoga ayuda a liberar endorfinas, lo cual unido a la reducción del exceso de cortisol, aporta una gran ayuda a la percepción de felicidad en la vida. ¿El yoga te hace más feliz? Puede sonar como un argumento subjetivo y un poco “flower-power”, pero este es un hecho demostrado por numerosos estudios científicos.

Dominar en profundidad la técnica del yoga puede llevar una vida, incluso si nos decantamos por un estilo concreto, dentro de los muchos existentes. Son muchos los asanas que se pueden realizar, cada uno con sus objetivos y sus beneficios y la correcta ejecución de cada uno, necesita la supervisión de un experto.
Recordemos que el yoga es más que una serie de ejercicios gimnásticos más o menos complejos. Los ejercicios de respiración, la meditación y la asunción de una filosofía vital son partes fundamentales del yoga, necesarias para el pleno disfrute de esta disciplina integral. La guía de un monitor experto nos ayudará a integrar el yoga dese todas sus perspectivas.
Dicho lo dicho, no te desanimes. Con el acompañamiento de un buen monitor de yoga podrás empezar a disfrutarlo desde la primera sesión.  Olvida de momento las posturas imposibles que ves en Instagram. No te preocupes tampoco, si piensas que no eres suficientemente flexible o no estás en buena forma.
El beneficio vendrá de la práctica consciente. Empezarás de desarollar una conexión mayor con tu cuerpo desde el primer día. El ganar flexibilidad, refinar la técnica y realizar ejercicios más complicados, vendrán con la disciplina y la práctica, pero dado que empiezas desde cero, empezarás a sentir los beneficios muy rápido.
En occidente, la mayoría de personas que se plantean hacer un curso de meditación, lo hacen para intentar solucionar un problema ya existente. Esto es muy propio de nosotros… Si nos fijamos en el campo de la medicina, la moderna medicina occidental es fantástica para curar enfermedades y dolencias de todo tipo.
Pero, hacemos uso de ella sólo cuando ya nos hemos enfermado, nuestro sistema de salud funciona así. Las medicinas orientales en cambio funcionan con una filosofía totalmente opuesta. Su fuerte es la prevención, evitar que caigamos enfermos y necesitemos tratamiento.
Con la meditación ocurre algo similar: Esta es una herramienta sin igual para mejorar el rendimiento y la experiencia vital de cualquier persona sana; Pero hasta que no nos sentimos desbordados no nos solemos ni plantear explorarla. La mayoría de personas se acerca a la meditación desde una depresión, sufriendo por ansiedad, niveles altos de estrés o experimentando un alto nivel de vacío existencial. Si este es tu caso, enhorabuena. La meditación es un remedio para todos los problemas anteriormente descritos, tal vez el mejor.
Ni te lo pienses más, dale una oportunidad ¿Qué tienes que perder? Si por el contrario llegas a estas páginas sin sufrir ningún problema específico, por curiosidad, convicción, incluso por moda… ¡bienvenido! Estas apunto de tomar una de las decisiones más importantes de tu vida. No necesitas estar enfermo. De hecho si adquieres una buena dinámica de meditación, la probabilidad de caer en depresión, ansiedad o trastornos similares será mínima.
Reducir el estrés: A día de hoy está más que demostrado científicamente, que la práctica de la meditación reduce significativamente los niveles de estrés. Con menos estrés se vive sencillamente mejor. Podemos hacer más cosas, con menos desgaste y más disfrute. Menos estrés y más presencia son la fórmula para disfrutar más intensamente de los placeres de la vida. Un cuerpo y una mente estresados consumen una gran cantidad de energía inútilmente. Liberarte de ese estrés sobrante, te devolverá toda esa energía.


Aumentar la concentración: Meditar a diario te dará una cabeza mucho más despejada. Meditando conseguimos reducir los pensamientos automáticos y aleatorios, reservando esta capacidad de procesamiento de nuestra mente, para las cosas en las que queremos poner nuestra atención. Durante un ejercicio de meditación se entrena todo el tiempo el foco, y la habilidad de concentrar la atención tras cada distracción.


Encontrarte mejor: Ya solo la reducción de los niveles de cortisol (hormona del estrés) hará un cambio espectacular en cómo te encuentras, pero hay más. Durante una sesión de meditación (bien hecha) se segrega dopamina, neurotransmisor relacionado con la recompensa. ¿Sabes cómo te sientes cuando consigues aquello que realmente querías? Eso es la dopamina. También de serotonina, conocida como el “antidepresivo natural”. Los niveles de melatonina (hormona que nos ayuda a dormir y reponernos por la noche) y de oxitocina (hormona del amor) también se verán potenciados.


Mejorar tu rendimiento: Mejor concentración, mayor motivación, mayor confianza y control del estrés, son algunas de las actualizaciones que conseguirás en tu sistema con un buen curso de meditación y su práctica continuada. ¿Te imaginas el efecto que tendrá ese coctel en tu rendimiento profesional? ¿Y en tus estudios? Tus relaciones personales se verán también beneficiadas, incluso el sexo…
Regular mejor las emociones: La práctica de meditación te dará un gran nivel de autocontrol general. Para regularse a uno mismo es imprescindible dominar las propias emociones. Meditar a diario te dará un alto grado de consciencia sobre tus propias emociones. Aprenderás a localizarlas, antes de que se alimenten y tomen el control. También aumentará tu capacidad de incluso ante una emoción intensa, hacer una pausa decidir una respuesta racional, en vez de una reacción emocional.


Tener más claro lo que quieres: La meditación, incluso aunque se practique libre de contenido religioso o ritual siempre desencadena un viaje de conocimiento personal. Cuando bajamos el volumen de todo, empezamos a escucharnos a nosotros mismos. Poco a poco te irás dando cuenta de que creencias te estaban limitando, y que es lo que tú realmente quieres. No lo que quieren los demás, o la sociedad, o lo que alimentaría la imagen que quieres que tengan de ti, lo que quieres tú.


Mejorar tu salud general: Y no hablamos solamente de salud mental. El número de patologías que tiene el estrés como una de sus causas principales es enrome. Desde problemas circulatorios o cardiacos, hasta la disfunción eréctil pueden tener su origen en el estrés. El estrés crea un entorno ácido en nuestro cuerpo que produce gran cantidad de problemas digestivos y de piel. También el sistema inmunológico sufre los efectos del estrés prolongado. Medita, reduce tu estrés y mejorarás tu salud.
Partamos de la base que a día de hoy, todo se puede aprender gratis en internet. Algunos de los mayores disruptores de la tecnología moderna, no terminaron sus carreras universitarias, y los mejores hackers rusos ni han pisado las aulas de las prestigiosas facultades de ingeniería. Si quieres buscar información sobre meditación hay cientos de páginas y videos en youtube. Hay parte de información de calidad, aún incompleta e inconexa y mucha mucha basura. Y hasta que no conozcas en profundidad el tema ,va a ser difícil diferenciarla.

Puedes curiosear de aquí y de allí, y hacer meditaciones guiadas de youtube con las que conseguirás relajarte y en el mejor de los casos conseguir una meditación muy superficial o agarrarte a unas instrucciones sencillas y ponerte manos a la obra. Pero como le ocurre a la mayoría que lo intentan, probablemente acabarás dejándolo, sin siquiera saber si eso que hacías era realmente meditar o no.

Este es un tema delicado, y con un potencial enorme. Aprender un programa concreto, con alguien que de verdad sepa meditar y sepa enseñarlo (dos cosas muy distintas), tener el soporte de tu monitor y un grupo de apoyo hacen una gran diferencia. Gastamos grandes cantidades de dinero en formaciones sobre temas diversos, incluso en productos innecesarios o dañinos. Los cursos de meditación son normalmente asequibles y pueden potencialmente cambiarte la vida. ¿Necesitas más razones?
Si te estás realizando esta pregunta, significa que te has decidido (o casi) a dar un paso importante en tu vida. ¡Te felicitamos por ello! Estás a punto de emprender un fascinante viaje hacia tu propio auto-conocimiento. Estás a las puertas de adquirir una percepción más profunda de la realidad, de poder salir de tu propia interpretación subjetiva, para poder entender mejor la de los demás. Y como un mundo libre de juicios y sesgos preconcebidos es más rico, más disfrutable y está lleno de posibilidades. Verás cómo progresivamente empiezas a relacionarte mejor con tu mente, tus emociones y tu cuerpo. Aprenderás a dejar de sabotearte y limitarte a ti mismo, pudiendo vivir al 100% de tus posibilidades.
Y lo que es más importante, encontrarás tu paz y tu felicidad dentro de ti mismo (siempre han estado ahí), y desde ese lugar, desde dentro hacia afuera, crear una vida increíble para ti mismo y los demás. ¿Ilusionado? ¡No es para menos!

Ahora, tienes que decidirte por una opción entre todas las disponibles, tratar de entender que estilo de meditación, que formato de curso y que monitor es más adecuado para ti. No creemos que exista un curso o un estilo que sean simplemente mejores, dependerá más de que estilo encaje mejor con cada persona.

Existen cientos de ejercicios de meditación diferentes, con el tiempo seguramente adaptarás los ejercicios aprendidos haciéndolos tuyos, creando tu propia dinámica de meditación diaria. Es más importante comprender en profundidad los fundamentos, y obtener una vivencia personal de los mismos, que memorizar un o muchos ejercicios diferentes, que pudieras estar aplicando mal de base.
Al igual que la práctica de un deporte, la meditación no se aprende en un libro (aunque este pueda ser útil). A meditarse aprende meditando, pero como ocurre con la asimilación de la técnica de cualquier deporte, una base teórica inicial y el acompañamiento de un experto hacen una gran diferencia.
Existen muchos estilos provenientes de las diferentes tradiciones religiosas orientales como el Budismo, Hinduismo o Taoismo, contando todas ellas con múltiples vertientes. Existen también escuelas modernas, que a pesar de beber de los mismos orígenes, adaptan sus técnicas y la filosofía vital que las completa, a un enfoque práctico, contemporáneo y no religioso.
¿Prefieres seguir las enseñanzas directas de tradiciones ancestrales, desarrolladas y probadas durante miles de años, o prefieres un enfoque más actual, alejado de dogmas? Tú decides. Vamos a describir  a continuación los principales estilos de meditación, asumiendo que esta es una simplificación de un campo mucho más extenso.
A pesar de que la palabra mindfulness suena como algo moderno, el estilo de meditación mindfulness, proviene directamente de las técnicas de meditación utilizadas en el Budismo Vispasana y el Budismo Zen. Este estilo de meditación está basado en la concentración.
Durante los ejercicios se fija la atención en sensaciones corporales, como la respiración, tratando de mantener la mente ocupada para que no genere muchos pensamientos, y devolviendo la atención al ejercicio las veces que sea necesario. Este estilo es fácil de aplicar y es muy bueno para despertar la consciencia en nuestro cuerpo, para lidiar con el estrés reciente y el estado emocional actual. También desarrolla de manera muy efectiva la capacidad de concentración.
En esta categoría incluimos estilos similares de meditación provenientes de la tradición hinduista o védica. Algunos de ellos son Nishkam Karma Yoga, Sahaj Samadhi o Trascendental Meditation. Lo que tiene en común es la utilización de mantras, normalmente en lengua sánscrita. En este tipo de meditación no se fija la atención con concentración en puntos o sensaciones concretas. Se trata más de entregarse, huyendo de todo esfuerzo, que de mantenerse concentrado.
El estado que crea esta meditación es distinto al del mindfulness, es un estado mucho más profundo, una especie de estado de trance, diferente del estado de vigilia y del sueño. Es un poco más difícil de aprender y necesita mayor seguimiento, pero una vez interiorizado es muy fácil de aplicar. Este tipo de meditación remueve capas más profundas de conciencia, limpiando progresivamente el estrés acumulado durante años. Es destacable también el nivel de descanso que le ofrece al cuerpo, mucho más profundo que el sueño.
Este estilo de meditación está basado también en la tradición budista donde se llama Metta Bhavana. La figura clave para la introducción de  este tipo de meditación en Estados Unidos y posteriormente el resto de occidente es Sharon Salzberg, cofundadora de la Insight Meditation Society. En este tipo de práctica se busca generar de manera voluntaria sentimientos positivos como el amor, la amabilidad, la compasión y el agradecimiento.
Como técnica meditativa, no induce estados muy profundos, pero si genera un estado emocional muy positivo y agradable, potenciando la secreción de hormonas como la oxitocina. Mejora mucho las relaciones con los demás y con uno mismo. En tiempos recientes, el fundador de Mind Valley, Vishen Lakhiani ha popularizado una técnica de meditación basada en la exaltación de emociones positivas llamada la “Meditación en 6 Fases”.
Las visualizaciones se han utilizado desde tiempos remotos con distintos fines en la meditación. En ocasiones se utilizan solamente como herramienta para atraer el foco de la atención a puntos concretos de nuestro cuerpo, en meditaciones dinámicas estilo Mindfulness o en técnicas de equilibrado de “chacras”. Otras veces se utlilizan para fijar la atención en una imagen creada en nuestra mente, siendo estas, meditaciones de concentración intensas.
Recientemente han proliferado gran cantidad de ejercicios de meditación guiados, donde el instructor nos conduce por distintos parajes o nos evoca lugares y situaciones. Pueden ser agradables, relajantes o incluso servir a algún otro propósito, pero en nuestra opinión esto no es siquiera meditación. Tambien se utilizan visualizaciones, para condicioanr nuestra mente incosciente (o el universo) en lo que se suele conocer como visuialización creativa.

 

La meditación no es solamente un ejercicio que se practique un rato cada día, es un estilo de vida. Un buen curso de meditación no debe centrarse únicamente en la técnica. Para sacar realmente el máximo provecho a la misma, debemos acompañarla de una serie de actitudes, creencias, o técnicas a aplicar durante el resto del día. Si meditamos por la mañana, pero después volvemos a nuestras mismas dinámicas mentales tóxicas, el efecto será limitado y lento. Parafraseando al Doctor Joe Dispenza, es como tomar un desayuno macrobiótico y pasar el resto del día comiendo donuts con cocacola. Del mismo modo, aprender inteligencia emocional, psicología positiva o materias similares, sin una práctica meditativa que las respalde, tendrá efectos también muy limitados.
Como suele decir Emily Fletcher fundadora de Ziva Meditation, No aprendemos a meditar para meditar mejor, sino para vivir mejor. Un buen curso de meditación debe tener un enfoque holístico, y venir acompañado de un sólido “sistema de creencias”. Si aprendemos directamente de una tradición oriental, este sistema de creencias tendrá un carácter espiritual y dogmático. En un curso de corte más moderno, el enfoque será más práctico, o incluso científico.
El cómo aprendas a meditar dependerá mucho de la persona que te enseñe. Incluso más que del estilo elegido. Si obtienes una base sólida y vivenciada, saltar de un tipo de meditación a otro te resultará sencillo. No es lo mismo saber meditar, que saber enseñar en general, ni saber enseñar a meditar. Muchos meditadores experimentados y profesores de yoga son pésimos profesores de meditación. No tienen en cuenta, que ellos ya han desarrollado un hábito durante años. Los meditadores experimentados podemos sentarnos, cerrar los ojos, respirar un par de veces y entrar automáticamente en un estado meditativo bastante profundo. El error es pensar que una audiencia de principiantes, haciendo lo mismo, está alcanzando un estado similar. Miles de personas se han pasado sus clases de meditación preguntándose si están meditando o no, o haciendo algo que sencillamente no es meditar.
Busca un profesor de meditación que te encaje a ti. Ser guiados en un viaje tan profundo y vivencial por una persona con la que no sentimos afinidad de algún tipo, puede arruinar el resultado. Tal vez su enfoque no te seduce, preferirías a alguien más espiritual, o tal vez más pragmático. Tal vez su filosofía personal, que sin duda calará en el curso, no te encaja. ¿Te gusta como explica las cosas? ¿Y su voz? Si puedes, ten algún contacto con tu futuro monitor antes de decidirte, aunque sea través de videos o artículos. Recuerda que si no hay sintonía, no te sientes cómodo con la persona o su enfoque, no vas a sacar el máximo del curso de meditación.
¿Te estás planteando hacer un curso de mindfulness? Buena decisión. En Sentirme Mejor estamos convencidos de que este será un gran paso adelante en tu vida. En este artículo intentaremos terminar de convencerte para que abras esa puerta. Una puerta a tu interior, a como tú realmente eres y no tu ego. A lo que tú realmente quieres y no lo que quieren otros, o la sociedad. Una puerta a una percepción más profunda del mundo en el que vivimos, a un punto de vista más elevado desde el que se ven más cosas.
Una puerta a un alto grado de auto-control, a una comprensión profunda de por qué piensas lo que piensas, porqué te sientes cómo te sientes, y que tienes que hacer para cambiarlo. Si estás dando los primeros pasos en este camino ¡Bienvenido! Bienvenido al momento presente.
Reduce el estrés: La cantidad de estudios científicos que confirman que la práctica del mindfulness es una herramienta muy efectiva para controlar el estrés es enorme. De hecho el protocolo de mindfulness más conocido en occidente, creado por el doctor Jon Kabat-Zinn en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, se llama Reducción del Estrés basado en Mindfulness  (MBSR). Este protocolo puede reducir el estrés en un 30% en tan solo 8 semanas de práctica.

Mejora tu rendimiento: La práctica de mindfulness tiene un enorme efecto en la capacidad de concentración, en concreto en el desarrollo de la concentración relajada. La motivación y la creatividad también se ven desarrolladas en la práctica continuada. Esto unido a las mejoras en la memoria, capacidad de razonar y de tomar decisiones (el estrés las lastra enormemente) te acercaran al 100% de tu potencial, a la mejor versión de ti mismo. Este potencial se dejará notar en tu desempeño profesional, académico o cualquier otro ámbito de tu vida.

Mejora tu auto-dominio: La práctica del mindfulness afilará mucho la consciencia sobre tu cuerpo. Te sorprenderás a ti mismo de lo desconectado que estabas antes. También empezarás a ser realmente consciente de tus emociones y pensamientos. De cómo se relacionan, alimentando estados de ánimo que condicionan cómo te sientes y como te comportas. Aprenderás a dominarlos, en vez de ser dominado por ellos.
Conócete mejor a ti mismo: Lo que creemos que somos, está formado por muchas capas de experiencias, creencias, sesgos y condicionamientos. Muchos de ellos son totalmente inconscientes. Es más, la mayoría se crearon en nuestra infancia, y no son útiles a día de hoy. Las creencias limitantes corresponden principalmente con la opinión de otros (nuestros padres, maestros, la presión social), pero los hemos interiorizado como parte de nuestra personalidad. La práctica de la conciencia plena, los irá haciendo aflorar progresivamente. La toma de conciencia sobre los mismos, nos pondrá en contacto con lo que de verdad somos y lo que de verdad queremos.

Aumenta tu felicidad: El continuo devenir de nuestros pensamientos que nos empujan al pasado y al futuro, es un gran generador de estrés y también de infelicidad. El adquirir un hábito de estar más presente en el momento actual es el mejor camino para desarrollar una mente en calma y feliz. Los motivos de nuestro estrés e infelicidad están casi siempre en el pasado o en el futuro. Mientras, nos perdemos la riqueza de la plena experiencia del presente. El mindfulnes te ayudará a encontrar tu felicidad y confianza en el momento actual y dentro de ti mismo. Rompe con el “seré feliz cuando…” y se feliz ahora, el único momento que realmente existe.
El mindfulness es mucho más que sentarse un rato todos los días a seguir la respiración. Existe una variedad enorme de ejercicios de mindfulness. Ejercicios diferentes serán recomendables en las progresivas etapas de nuestro recorrido, ayudando a despertar la consciencia, en distintos aspectos de nuestra experiencia vital. Conocer muchos ejercicios no es garantía de ningún éxito, si las bases no están bien asentadas. Más allá de los puros ejercicios meditativos, un buen entrenamiento en mindfulness incluirá las llamadas prácticas informales. Estas son ejercicios que se ejecutan mientras realizamos actividades cotidianas como comer o caminar. La correcta práctica de los mismos nos ayudará a ir trayendo la experiencia de la conciencia plena a la vida diaria. Y es que el mindfulness es un estilo de vida.
Si queremos disfrutar todos sus beneficios, más allá de las prácticas formales (meditación) e informales, debemos desarrollar una filosofía vital alrededor de la conciencia plena. Un nuevo sistema de creencias que nos ayude a comprender nuestras emociones, percibir la realidad libre de juicios, comunicarnos y relacionarnos con los demás y nosotros mismos de una manera más armoniosa. Un buen curso de mindfulness nos guiará de una manera efectiva a través de sus tres componentes. Un programa bien estructurado, la guía de un monitor experimentado y el apoyo de un grupo nos asegurarán una correcta interiorización de los conceptos y un disfrute de la práctica.
No es imprescindible realizar un curso para practicar mindfulness. De hecho, si no te lo puedes permitir o por algún motivo no quieres hacerlo, la recomendación de Sentirme Mejor es que te aventures igualmente en este viaje. En libros e internet puedes encontrar mucha información sobre mindfulness, en esta página encontrarás sin duda contenido útil. Te espera un viaje de prueba y error, de tomar cosas de aquí y allí, de irlas interiorizando y sacando conclusiones propias. Si bien, esto puede tener un final feliz, te advertimos que es posible que por el camino pierdas la motivación, sin haber conseguido grandes resultados, y sin saber muy bien lo que estás haciendo.
Muchos de los primeros intentos de crear una dinámica de meditación o conciencia plena mueren sin saber si lo estamos haciendo bien o mal, si eso es o no es meditar, si eso es o no es mindfulness. Por ello, si estás motivado en dar un paso sólido y te puedes permitir realizar una pequeña inversión en tu bienestar, merece la pena tomar un curso de mindfulness serio. Con el tiempo irás haciendo tu práctica más personal, haciéndola tuya y creando tu propia filosofía vital, pero para que esto ocurra de una manera satisfactoria, es mejor sentar una base sólida.
Si estás convencido de dar el paso, ahora te tienes que decidir por el programa que mejor te encaje a ti. Existen distintos factores a tomar en cuenta. En este artículo trataremos de arrojar luz para que puedas tomar la mejor decisión. Tal vez, la mejor decisión de tu vida. Para empezar explicaremos lo que no nos parece una buena opción. Del mismo modo que realizar de vez en cuando una meditación guiada de aquí o allí no será muy efectivo.
Ir dos veces por semana a tomar clases de mindfulness tampoco es el mejor camino en nuestra opinión. El mindfulness es una disciplina que requiere dedicación diaria. Más valen 10 minutos todos los días que atracones ocasionales. Es mejor que te enseñen bien, y poder practicar por tu cuenta. Depender de ir a un lugar concreto, de un monitor, o un audio grabado, serán frenos a tu progresión.
Un curso intensivo puede ser una opción, pero no la mejor en nuestra opinión. Recibiendo mucha información concentrada en el tiempo, podemos comprenderla, incluso memorizarla. Pero esto no se trata de pasar un examen. El aprendizaje del mindfulness debe ser más profundo. Conocer las técnicas y los conceptos no es de gran utilidad, si no realizamos un aprendizaje vivencial. Comprender racionalmente no es suficiente, necesitamos darle a la mente y al cuerpo una experiencia real de lo aprendido para que sea efectivo. Por ello recibir mucha información en poco tiempo dificultará el interiorizarla correctamente.
Por este motivo, consideramos mejor ir recibiendo unos pocos conceptos cada semana, acompañados de ejercicios que vallan evolucionando. Teniendo el tiempo de practicar e interiorizar, podremos seguir construyendo “piedra a piedra”. Una duración adecuada puede ser algo de mínimo dos meses. La neurociencia moderna demuestra, que a partir de ese plazo, se empiezan a observar cambios significativos en el cerebro. Sería bueno que un monitor nos acompañe por lo menos hasta ese punto. No significa que ese sea el final del viaje, será apenas el principio.
La presencialidad tiene obviamente  sus ventajas. La cercanía personal del monitor y compañeros puede ser estimulante en un proceso tan vivencial como es aprender Mindfulness. Ahora bien, si optamos por un programa prolongado en el tiempo, puede que desplazarnos todas las semanas se convierta en un impedimento. Dependiendo de donde vivas, puede que no exista siquiera tal opción cerca de tu lugar de residencia. No creemos que se deban descartar de entrada formatos online. Tras el tiempo de pandemia creemos que  todos hemos podido experimentar el exceso de presencialidad al que estábamos acostumbrados, en entornos profesionales o educativos. Una situación anacrónica, teniendo en cuenta el nivel de desarrollo actual de la tecnología ¿quién no ha hecho cursos, seminarios o reuniones online en estos últimos meses?
La experiencia de la mayoría de la persona es que resultan ser más prácticos y satisfactorios de lo esperado. En salas online con grupos reducidos se puede crear también un gran sentimiento de grupo. Faltan cosas, peo también se producen dinámicas muy interesantes, que no ocurrirían en un entorno presencial. Los cursos con un componente e-learning tienen la ventaja de poder comenzarse en cualquier momento y adaptarse al 100% a nuestros tiempos.
Este es otro factor a tener en cuenta. Si te preocupa que la formación que recibas esté lo más testada posible, haya sido desarrollada por investigadores y haya sido objeto de muchos estudios científicos, entonces es mejor que elijas un protocolo diseñado en alguna universidad de prestigio. El más conocido es el MBSR (Mindfulness Based Stres Reduction) creado en el año 1979 en el centro médico de la universidad de Massachusetts. Este protocolo se imparte por todo el mundo, puedes acceder a él en español e incluso online. Ahora, este tipo de protocolos también tienen sus limitaciones. Son muy rígidos y se pierde parte del componente de transmisión de experiencia personal, que también puede ser muy valioso.
Por otro lado la ciencia llega hasta donde llega. Durante milenios, no ha existido otra manera de comprobar los efectos de la meditación y la conciencia plena, más allá del relato de sus practicantes.
Por suerte, esto ha cambiado y desde los años 80 acumulamos evidencias científicas de la efectividad de tales prácticas. La ciencia y la espiritualidad están acercándose a un punto de encuentro. Aun así, existen todavía muchos aspectos del viaje interior que no son cuantificables o medibles, por lo tanto quedan fuera del ámbito de la ciencia y de los protocolos de mindfulness de carácter académico.
Cómo hemos dicho otras veces, el mindfulness es mucho más que meditar un poco todos los días. Es una actitud hacia la vida, que poco a poco irá permeando toda nuestra experiencia vital, solo así será realmente efectivo. Dividiremos en 3 los componentes del aprendizaje de mindfulness. El primero lo componen los ejercicios meditativos propiamente dichos. Para realizarlos correctamente, es necesaria la completa comprensión de algunos conceptos generales, que se aplicarán a cualquier ejercicio meditativo, y que muchas veces se pasan por alto. Existe una gran variedad de ejercicios de mindfulness diferentes. Un buen curso de mindfulness incluirá unos ejercicios bien diseñados y explicados, que deben estar adaptados a las distintas etapas del aprendizaje.
El segundo componente son las prácticas informales, donde aprenderemos aplicar la conciencia plena a situaciones de la vida diaria y ayudarán a ir transmitiendo los beneficios de esta, a toda nuestra experiencia vital. Por último, un  buen curso de mindfulness debe contener un completo sistema de creencias. Esto son aprendizajes extraídos de las tradiciones orientales, la filosofía, la psicología o incluso las neurociencias, aplicables en nuestra vida diaria, que nos conduzcan una existencia más consciente, armoniosa y satisfactoria. Busca un curso de mindfulness que trabaje bien los 3 componentes, sin todos ellos tu experiencia será incompleta y tu evolución más lenta y limitada.
Como en todo, en el mindfulness existen distintos enfoques. La filosofía personal, la propia personalidad y la manera de comunicar de cada instructor serán diferentes, lo cual sin duda se manifestará en el curso que impartan. Se le puede dar al mindfulness un enfoque más espititual, incluso místico. Se le puede dar un enfoque más pragmático, incluso enfocado a la consecución de objetivos materiales.
O podría ser más académico y científico. Ninguno es necesariamente mejor, pero si de entrada el enfoque tu instructor, o su forma de comunicar te generan cierto rechazo, no vas a aprovechar al 100% tu experiencia. Mejor busca alguien que hable “tu mismo idioma”.
¿Por qué hacer un curso con Sentirme Mejor? Fácil…  ¿Y por qué no? ¿Acaso se te ocurre algo mejor en lo que invertir tu tiempo y dinero que en ti miso? Ya sea Mindfulness, Yoga o Meditación, los potenciales beneficios de comenzar una práctica, o perfeccionar tú técnica, son enormes.
El precio de una buena formación es irrisorio, comparado a los mismos. Si estás si quiera valorándolo, es que algo te ha impulsado hasta aquí. ¿Qué tienes que perder?