Yoga

Esta práctica milenaria tan de moda
en nuestros días es el arquetipo del
"mens sana in corpore sano"

En Sentirme Mejor siempre animamos a realizar ejercicios mentales, a crecer personalmente mejorando el funcionamiento de nuestra cabeza, pero también recomendamos la práctica diaria de ejercicio físico, la cabeza no puede funcionar bien sin el cuerpo, de la misma manera que el cuerpo no funciona bien sin una cabeza sana. ¿Qué mejor que ejercitar los dos al mismo tiempo?

¿Qué es el yoga?

El yoga nace en la India como practica espiritual conectada con el ejercicio físico y mental. Es una de las 6 doctrinas ortodoxas del hinduismo. En occidente se practica como deporte y ejercicio de reducción del estrés, dejando de lado su vertiente religiosa. Lo que comúnmente llamamos yoga, los “asanas” o yoga postural es sólo una parte de esta amplísima disciplina. A esto se unen las valiosas técnicas de respiración “pranayama” y las diversas técnicas de meditación y por supuesto la filosofía yoguica. El Yoga es una forma de vida.

La palabra Yoga proviene el sanscrito y significa unión ¿Unión de qué? La definición más extendida es que significa unión del cuerpo y la mente, pero según los expertos consultados, esa no es una traducción correcta. Más bien la unión de los tres cuerpos: Físico, Astral y Causal, o la progresiva conexión con el estado de conciencia donde no existe la separación entre unos individuos y otros.

El yoga es al mismo tiempo un ejercicio físico, una práctica mental de atención plena y una práctica espiritual. De hecho su origen está ligado a la religión hinduista. El yoga es una de las 6 doctrinas ortodoxas dentro del hinduismo y su objetivo es liberar el alma de sus ataduras con la materia. Es un hecho popularmente aceptado que el yoga nació en la India, o por lo menos en el sub-continente indio (algunos de los restos arqueológicos donde parece observarse el yoga por primera vez se encuentran en el actual Paquistán), pero no está claro cuándo. El texto fundamental de la tradición del yoga es el Yoga Sutra que data del siglo III antes de cristo, pero parece bastante evidente que el origen del yoga es muy anterior esa fecha.

Si preguntas a un ortodoxo hinduista, este dirá que el yoga es eterno, y al ser divino existe desde siempre. Existen restos arqueológicos datados del el siglo XVII antes de cristo, provenientes de una civilización antigua llamada “Cultura del valle del Indo” en los que parece que se representan posturas de yoga, lo cual hace pensar a algunos expertos que el yoga tiene por lo menos, unos 4.000 años de antigüedad. Otros expertos opinan que el yoga tiene su base en la cultura “Védica” anterior a que el hinduismo se formase como religión organizada. En los “Vedas”, libros más antiguos de la literatura india  aparecen descritos los principios de yoga. Estamos hablando de textos cercanos al 1.500 AC. Sea cual sea el verdadero origen, estamos hablando de una práctica con varios milenios a sus espaldas.

En occidente el yoga se ha hecho un lugar como práctica deportiva, dejando de lado la parte espiritual o religiosa, incluso la parte mental o meditativa ha sido descuidada durante mucho tiempo, convirtiéndose el yoga poco más que un tipo de gimnasia. De hecho lo que en occidente conocemos comúnmente como yoga es solo una parte de el mismo, los “asanas”. Los fundamentos de estas posturas de yoga o “asanas” están descritos en los “Upanishads” textos incluidos en la parte final de los vedas, pero han sufrido muchas modificaciones y adhesiones.

De hecho una teoría (plasmada en un documental de la BBC) afirma que la influencia occidental en este tipo de yoga es muy grande. Según la misma, la gimnasia sueca de finales del siglo XIX tendría una enorme influencia en cómo se desarrolló el yoga en la india desde ese momento. Tanto es así, que algunos afirman que una gran parte de los “asanas” que hoy conocemos tienen origen en la gimnasia sueca realmente.

Es un hecho que la cultura occidental tiene una enorme capacidad contaminante, y que modifica o incluso banaliza todo lo que toca. Un cierto grado de secularización sin duda es positivo. La práctica deportiva del yoga ofrece muchos beneficios, los cuales han sido disfrutados por millones de personas. Si no hubiese sido liberado de su carga dogmática y hecho un poco más accesible, no hubiese podido soñar con el alcance logrado en occidente. Hace años que no falta en ningún gimnasio o centro deportivo el yoga, como un deporte más dentro de su oferta de actividades.

Seguramente hemos ido demasiado lejos, convirtiendo algo que es en esencia una filosofía de vida, en una actividad que realizar dos veces por semana, “si me cuadra mejor que el horario de las clases de tenis” Por suerte, da la sensación de que en los últimos años, junto con el despegue del mindfulness y la meditación, está renaciendo el interés por el yoga como disciplina holística. Más monitores y alumnos parecen interesados en “volver a las fuentes”, estudiar y dar a conocer las distintas escuelas del yoga, en su profundidad y pureza. En definitiva tratar al yoga con el respeto que se merece.

Como decíamos antes, esta es solo una parte del yoga, aunque en occidente la confundamos con “el todo”. Otra rama fundamental del yoga son sus ejercicios de respiración o “Breathwork” en especial las técnicas “Pranayama”. Estos ejercicios de control de la respiración, exigentes, sirven según la filosofúa yoguica, para mejorae el flujo de “prana” o energía vital en el “cuerpo astral”.

Para ello se controlan las distintas fases de la respiración: La inspiración, la fase de retención de aire en los pulmones, la expiración y la fase de retención con los pulmones vacíos que se da entre respiración y respiración. Esta fase es importante para la activación del “kundalini”, energía que reposa en la parte inferior del tórax y que se irá transportando a los centros energéticos o “chacras” superiores.

Creas o no en “energías”, las técnicas de respiración de yoga tienen una demostrada capacidad para relajar, excitar o equilibrar el sistema nervioso. Las técnicas más exigentes o pranayama, con largas retenciones entre respiración y respiración, aumentan los niveles de dopamina durante horas y ayudan a aumentar nuestra tolerancia al estrés.

El yoga Sutra describe los 8 pasos esenciales del yoga: yamas, niyamas, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana, samadhi. Dhyama es el nombre sanscrito para la meditación en yoga, otra de sus partes fundamentales. Esta suele practicarse al final de una práctica completa de yoga para poner en equilibrio la mente, tras equilibrar la energía del cuerpo. Aunque también puede realizarse de manera independiente.

Más allá de todos los tipos de prácticas descritas, el yoga tiene una gran parte de filosofía. La filosofía del yoga se pregunta sobre el porqué de las cosas, y busca la explicación en la conexión con la naturaleza. El objeto del yoga sería librar al ser humano del sufrimiento y profundiza en la percepción del yo separado de los demás, y de la parte de nosotros que permanece inmutable ante todos los cambios.

Sin duda, en la explosión que están experimentando recientemente el yoga o la meditación en occidente, hay una parte de moda. Una parte estética muy importante, casas de lujo decoradas de manera minimalista, budas por todas partes, boutiques de altos precios con ropa de inspiración oriental, etc.  Hay personas que han empezado a hacer yoga porque pega con la estética con la que han decorado su casa… Dicho esto, ¡Bienvenidos sean!

El yoga y la meditación tienen el potencial de cambiar a las personas para mejor, conectándolas con quien son de verdad y con los demás, mejorando su propia vida, la de los que tienen a su alrededor y su potencial influencia en el mundo. Así que sea por el motivo que sea, en Sentirme Mejor celebramos que cada vez más personas se den la oportunidad de conocerse mejor, de sentirse mejor.

El objetivo del yoga es liberar el alma de sus ataduras con la materia

Cuadro Gris 1
2.6 Yoga 02

Trabaja la fortaleza y mejora el tono muscular, previniendo y aliviando dolores musculares.

2.6 Yoga 03

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Posturas de yoga

Los asanas o posturas de yoga son de lo más variado, algunas tremendamente sencillas y aptas para todos los públicos. Otras requieren de un altísimo nivel de flexibilidad y fuerza y quedan reservadas a practicantes experimentados. Estas posturas fuerzan a utilizar los músculos huesos y articulaciones de manera diferente a la habitual, aportando fuerza, equilibrio y flexibilidad. Además actúan sobre órganos y glándulas, aplicando presión mecánica y favoreciendo su funcionamiento y la liberación de neurotransmisores. Si quieres conocer algunas de las más populares, sigue leyendo.

Los asana son las posturas de yoga, lo que en occidente comúnmente relacionamos con “hacer yoga”. La palabra asana proviene del sanscrito  y viene a significar “mantenerse, estar, estar sentado, mantenerse en una postura”, como ya hemos dicho otras veces, traducir el sanscrito de una maneara exacta a las lenguas latinas es todo un reto, así que encontraréis que distintos expertos, hacen traducciones diferentes de ciertos términos. En realidad esta es solamente una de las partes del yoga, uno de los 8 pasos: yamas, niyamas, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana, samadhi según son descritos en el “Yoga Sutra”, antiguos textos escritos por el sabio indio Patañyali en el siglo III antes de cristo. Si bien los Yoga Sutra se consideran los “textos fundacionales” del yoga, como ya comentamos más arriba, la práctica de yoga es sin duda anterior a este periodo, por lo menos tan antigua como los “Vedas” (1.500AC aprox).

Sin duda son la parte más estética, la más fácil de transmitir en imágenes y convertir en un icono. Una persona meditando o respirando, no es tan vistoso como las figuras imposibles que realizan algunas y algunos auténticos contorsionistas en “instagram”. Debemos tener en cuenta también que esta es la parte del yoga más fácil de comprender y transmitir. La filosofía, la meditación y toda la parte espiritual del yoga son cuestiones menos vistosas y mucho más delicadas, no algo que se aprenda en el gimnasio entre la clase de spinning y la de pilates.

De hecho durante muchos años toda la parte cultural o mística del yoga generaba bastante rechazo en occidente, donde hemos convertido el yoga en poco más que un estilo de gimnasia. Por suerte estamos viviendo un segundo renacimiento de las prácticas contemplativas orientales en occidente (tras el boom de los años 60), y el interés por conocer y transmitir el yoga en su profundidad y pureza, está en alza.

Personas jóvenes con cuerpos perfectos, realizando posturas imposibles; está imagen del yoga está haciendo en nuestra opinión un flaco favor al auténtico desarrollo de esta práctica milenaria. A parte de banalizar una práctica espiritual que constituye un estilo de vida, basado en un profundo sistema de valores. Hacen parecer el yoga una cosa de gimnastas, algo inaccesible que en el mejor de los casos nos tomaría años poder empezar a disfrutar. “Yo no soy suficientemente flexible, yo nunca voy a poder sentarme así, o doblarme así, no estoy suficientemente en forma, no soy suficientemente joven” etc. Pero esta no es la realidad.

Del yoga pueden beneficiarse personas de cualquier edad o complexión física. Cada uno empieza desde su nivel, e irá ganando flexibilidad con el tiempo. Para obtener los beneficios de la práctica de yoga, que van mucho más allá de la flexibilidad y el equilibrio, no es necesario realizar las posturas más complicadas y exigentes. El objetivo principal de los asana es conectar nuestra consciencia y nuestro cuerpo (la mente inconsciente y el cuerpo están siempre conectados), y dar un descanso a los pensamientos y emociones durante un rato. El yoga no es una competición, no se trata de hacer yoga para ser mejor haciendo yoga, se trata de hacer yoga para vivir mejor. Así que siempre y cuando tu objetivo no sean los “likes” en Instagram, empieza desde el nivel que tengas, lo disfrutarás igualmente.

La fuente principal de las posturas de yoga más conocidas, del yoga occidentalizado o estandarizado es el Hatka yoga. Esta es una de las escuelas tradicionales de yoga, probablemente la más extendida en el mundo. En sanscrito significa “yoga forzado”, y es un disciplina pausada (aunque puede ser intensa), que destaca por la suave transición entre un asana y el siguiente.

Los asanas se realizan en series, en algunos estilos se realiza una coordinación entre el movimiento físico y la respiración. Normalmente al estirar o tensar se inspira lentamente, y al soltar o recoger se expira también lentamente. Ahora bien, en el Hatka Yoga clasico, la respiración durante los asanas es libre. Los asanas se suelen mantener durante tres o cinco respiraciones largas. Algunos ejercicios se medirán por repeticiones, normalmente también tres o cinco.

Con estas posturas corporales, trabajaremos la flexibilidad de nuestras articulaciones y tendones. Siempre hay un mayor o menor componente de fuerza física también. Aunque nos mantengamos estáticos, hay siempre grupos musculares en tensión, esta alternancia entre tensión y relajación es una parte fundamental del yoga.  Estas posturas tienen también otros objetivos como ejercer presión mecánica en nuestras vísceras, o mover más sangre al corazón u otras partes del cuerpo, cada postura tiene unos objetivos. Otro componente fundamental en algunos asanas es el equilibrio, se suele recomendar mirar a un punto fijo para hacerlos más fáciles.

Lo más importante mientras realizamos los asanas es mantener el foco de nuestra atención en nuestro cuerpo, observar qué grupos musculares se relajan o se tensan en cada posición, donde encontramos mayor tensión o presión, como se equilibra el cuerpo. Son procesos que en cualquier actividad simplemente ocurren sin que nos demos cuenta, en el yoga debemos traerlos a nuestra consciencia. El poner toda nuestra atención en cómo reacciona el cuerpo a cada postura, mantenemos ocupada la mente de manera que esta frene su flujo continuo de pensamientos.

Es importante comprender, sobre todo si somos principiantes, que los asanas deben realizarse al límite de nuestra propia flexibilidad, fuerza y equilibrio. Un cierto grado de sufrimiento y esfuerzo es necesario. De hecho observar y aceptar este sufrimiento como la mera experiencia física que es, sin juzgarlo ni alimentarlo emocionalmente, es parte primordial en el viaje de autoconsciencia y autodominio que es el yoga. Pero no es recomendable forzar de más y lesionarse, la flexibilidad de va ganado día a día. No te frustres si no puedes replicar algunas posturas de yoga con exactitud, vivir la experiencia con consciencia es más importante que realizar asanas estéticamente perfectos.

Los asanas se dividen en varios grupos, según la intención que se les aplique:

Posturas de pie:

Suelen trabajar mucho el equilibrio. Fortalecen y tonifican la musculatura de las piernas, las articulaciones de las mismas y la cadera. También se trabaja la flexibilidad y fortaleza de la columna vertebral, el cuello, los brazos y los hombros.

Posturas de flexión:

Se caracterizan por cargar el peso del cuerpo hacia adelante, estirando toda la musculatura de la espalda y la parte posterior del cuerpo. En las mismas se trabaja mucho la columna, alargando el espacio entre las vértebras.

Posturas de extensión:

En estas la espalda se arquea hacia atrás, trabajando mucho la columna vertebral, mientras se abre el pecho. Se ejercitará toda la musculatura de la espalda y el abdomen.

Posturas de torsión: 

En estas la espalda gira hacia un lado, haciendo rotar la columna vertebral. Se estira mucho la musculatura de la espalda y se trabaja el diafragma. Sirven para equilibrar los músculos utilizados en asanas anteriores.

Posturas de equilibrio:

En estas posturas lo más complicado es mantener una verticalidad estable, ayudando mucho a desarrollar la autopercepción del cuerpo. Fortalecen ciertos músculos y el sistema nervioso.

Posturas de inversión:

En este tipo de posturas, la cabeza  se sitúa por debajo del corazón, quedando las piernas por encima. Este tipo de posturas traen mucho riego sanguíneo al cerebro. Existen también los asanas de semi-inversión, donde una o las dos piernas están en contacto con el suelo.

Posturas de relajación y meditación:

Son posturas sentadas o tumbadas, que sirven como descanso y su foco el conseguir concentración y facilitar la respiración. Se utilizan al final de la tanda de asanas y en ocasiones también al principio.

Beneficios del yoga

Como ya hemos dicho el yoga es una disciplina sin par, en lo que al ejercicio de la mente y el cuerpo al mismo tiempo se refiere. La práctica continuada traerá grandes incrementos en la flexibilidad y mejora del equilibrio. También trabaja la fortaleza y mejora el tono muscular, previniendo y aliviando dolores musculares.  Mejora la circulación sanguínea y genera un estado de mental más consciente y conectado con el momento presente, además de tener beneficios contrastados en la reducción de estrés. ¡Todo esto y más! Sigue leyendo…

El yoga es al mismo tiempo un ejercicio físico o gimansia sumamente completo, y un ejercicio mental, como una especie de meditación en movimiento.  Por si no fuese suficiente, es además un camino filosófico o espiritual. Beneficia tanto al cuerpo y a la mente, como al alma. Si dejamos de lado el alma, ya que los beneficios para la misma (o su propia existencia) no son medibles ni demostrables científicamente, podemos aun así encontrar un gran número de beneficios físicos y psicológicos que si han pasado el filtro de los científicos.

Fortalecimiento de huesos y músculos

Aunque parezca una actividad estática, todos los tipos de yoga ejercitan los músculos, alternando fases de tensión y relajación muscular. Es muy interesante el gran número de grupos musculares distintos que se utilizan durante el yoga, pocas prácticas deportivas son tan completas a este respecto. Los asanas (posturas de yoga) también están diseñados para ejercer presión en el esqueleto fortaleciendo los huesos.

Aumento de la flexibilidad de articulaciones y músculos

Para cualquiera que haya visto una práctica de yoga, aunque sea en fotografías, será intuitivamente evidente que la flexibilidad mejora mucho con la práctica continuada. De ello se verán favorecidas las articulaciones y también los músculos, que además de tensarse y destensarse se estiran activamente con la práctica de asanas.

Reduce la presión arterial y frecuencia cardiaca (y reduce el colesterol)

En el yoga, tanto en los asana como en pranayama, se suceden fases de tensión y activación que disparan la respuesta simpática (Estrés), con fases de relajación. Esto tiene el efecto de reducir los niveles basales de cortisol (hormona del estrés), ayudando a mantener o recuperar, unos ciclos diarios saludables de emisión de esta hormona. También se ejercita presión mecánica sobre vísceras y distintas partes del organismo. Esto conduce a medibles mejoras en la presión arterial y la disminución de la frecuencia cardiaca. Lo cual es una gran medida de prevención, que reduce el riesgo de sufrir cardiopatías. Para completar los beneficios para nuestro sistema circulatorio, el yoga reduce también los niveles de colesterol.

Mejora la coherencia entre corazón y cerebro

Algunas técnicas de respiración, algunos asanas y las tércnicas de meditación, tienen un gran efecto de-excitante del sistema nervioso y fortalecen el nervio vago. Este es el nervio craneal más largo que conecta el cerebro, con el corazón entre otros órganos y el el responsable de la respuesta para-simpática (relajación). Una mejor coherencia entre el corazón y el cerebro, muchas veces descoordinados por nuestras continuas reacciones de estrés, ayuda a mejorar el bienestar y el funcionamiento general de nuestro organismo.

Mejora el sistema inmunológico

Puede resultar contra-intuitivo. Pero está demostrado que la práctica continuada, tanto de yoga como de meditación, aportan notables mejoras en el sistema inmune. El secreto una vez más está en la reducción del os niveles de estrés y la presencia excesiva de la hormona cortisol. La presencia continuada de excesos de cortisol (tan común en nuestra sociedad) tiene efectos terribles en el sistema inmunológico.

Mejora dolores crónicos

En entornos sanitarios se utiliza mucho el yoga como terapia para combatir los dolores crónicos. Dolencias como: dolores de espalda, lumbalgia, ciática, dolor de rodillas, artritis reumatoide o la fibromialgia. El yoga mejora además las posturas y facilita la entrada de nutrientes entre los discos de la columna vertebral, al trabajarse la torsión de los mismos. Tu espalda lo agradecerá.

Reversión del envejecimiento

Alguno pensará que esto ya es de broma ¿cómo es posible? Pues si, está demostrado que los excesos de estrés producen envejecimiento prematuro y que la práctica de yoga y meditación revierten este proceso. Estudios recientes demuestran que la práctica de estas artes, aumenta la longitud de los telómeros de nuestras células, creciendo así el número de veces que las mismas pueden reproducirse y con ello nuestra esperanza de vida.

Mejora la respiración (mayor oxigenación)

Una parte fundamental del yoga son las técnicas de respiración “breathwork” y “pranayama”. En algunos estilos, incluso durante la práctica de los asanas, (posturas de yoga) se realiza un cuidado control de la respiración. En concreto en yoga se practica la respiración diafragmática, donde respiramos desde el abdomen, siendo el diafragma el principal encargado de hinchar y deshinchar los pulmones. Esta es la manera correcta de respirar (si, me temo que respiramos mal) y mejora la oxigenación de nuestras células.

Quema de calorías

Esta será la última preocupación de un gurú o yoggie, pero debemos aceptar que estamos en occidente, y si os lo estáis preguntando, si el yoga también quema calorías y por lo tanto ayuda a adelgazar. Estudios científicos demuestran que la práctica de vinyasa yoga quema más de 500 calorías por hora.

Mejor coordinación y equilibrio

Existe una tipología completa de posturas de yoga llamadas asanas de equilibrio, muchos de ellos se realizan de pié y sustentando todo el peso del cuerpo con una pierna. El yoga utiliza la coordinación de nuestros movimientos y la búsqueda se equilibrio sostenido como caminos para desarrollar la autopercepción de de nuestro cuerpo, conectándolo mejor con la mente.

Mejor digestión

Menos estrés es igual a mejores digestiones. Las respuestas emocionales de miedo o ira, producen la entrada en lo que se llama modo de lucha o huida o “fight or flight”  en inglés. Cuando el cuerpo se prepara para sobrevivir al potencial ataque de un depredador, digerir los alimentos (lo cual consume muchísima energía) deja de ser una prioridad y la digestión se corta con inyecciones de ácido. Cuantos problemas digestivos se solucionarían con un poco de yoga o mindfulness…

Equilibra el sistema nervioso autónomo

La práctica de yoga equilibra el sistema nervioso autónomo. Este está formado por el “sistema nervioso simpático”, responsable de muchas acciones involuntarias, de la secreción de adrenalina y noradrenalina y de la activación de la respuesta de lucha o huida. El “sistema nervioso parasimpático”, por el contrario es responsable de la relajación del entero organismo. Produce segregación de acetilcolina, reduce la frecuencia cardiaca y promueve la homeostasis o equilibrado del organismo favoreciendo la reparación de tejidos. Durante las sesioens de asana y de pranayama, se alternan respuestas simpáticas y para-simpáticas. El efecto es un estado habitual más calmado, incluso con mayor tolerancia al estres y una capacida mayor de relajarnos rápidamente, tras una fase de alta activación.

Reducción de la ansiedad y estrés (cortisol)

La ansiedad no es sino otro síntoma del exceso de cortisol en nuestro organismo, resultado de respuestas prolongadas de estrés. El yoga es una herramienta única para el control de este estrés, ya que al contrario de la mayoría de prácticas deportivas combina momentos de tensión y de relajación muscular.

Mejora la depresión

El síndrome de depresión mayor está también altamente relacionado con el exceso de cortisol y cualquier reducción del estrés es una gran ayuda. El estado depresivo está condicionado por nuestra relación con el pasado y es alimentado por los continuos ciclos de pensamientos y emociones. Con el yoga aprendemos a estar más aquí y ahora y a ser más conscientes de nosotros mismos. Ambas herramientas son de gran ayuda para controlar la depresión.

Mejora de la concentración

Ya sólo reduciendo el estrés la concentración mejora mucho, ya que en estado de lucha o huida nuestra mente piensa, de manera repetitiva, en la causa de nuestros problemas. Al practicar yoga entrenamos además la concentración, al fijar nuestra atención en las sensaciones corporales que producen las posturas, o en la cuenta de respiraciones al practicar pranayama.

Mejor desempeño profesional y académico

Estudios realizados en entornos laborales han demostrado que la práctica del yoga mejoran no solo los resultados, si no también otras métricas como satisfacción, la implicación emocional y relaciones sociales con los compañeros. El yoga y sus técnicas meditativas ayudan a alcanzar un estado mental más sereno, propicio para la concentración y el aprendizaje. Tambien propician la generación de estados emocionales positivos. De ambos efectos se benefician tanto las actividades profesionales como las académicas.

Mejoras en el sueño

Estudios científicos apuntan a que los practicantes de yoga tardan menos en dormirse (unos 10 minutos de media) y lo hacen durante más tiempo. Además reportan despertarse más descansados. El estrés y sus síndromes relacionados son malos amigos del sueño regular y reparador. En cambio, un organismo en equilibrio es perfecto para que el cuerpo y la mente “se sirvan” el descanso que necesiten cada día.

Te merececes un respiro

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2.6 Yoga 04

El yoga es una práctica física y mental, que conecta cuerpo, mente y alma

Cuadro Gris 2

Tipos de yoga

Existen ya innumerables tipologías dentro del yoga, algunas escuelas antiguas y ortodoxas. Otras técnicas de yoga modernas, más “freestyle”, objeto de críticas y desconfianza por parte de los más puristas. Hatha yoga es una de las tres tradiciones clásicas y probablemente la más antigua. De ella se nutre principalmente el yoga “popular” y sus asanas. 

Kundalini Yoga es otra de las escuelas clásicas y destaca por sus técnicas de meditación con mantras. En el Yoga Vinyasa se trabaja la sincronización de la respiración y los movimientos. De este último se deriva el moderno “Power Yoga” con un componente mayor de fortalecimiento muscular. Estos son solo algunos estilos, conoce más aquí.

Hatha yoga es el estilo de yoga más extendido, base principal del yoga occidentalizado o estandarizado. Hatha yoga es una de las tres escuelas tradicionales y se cree que es la más antigua. Lo más característico del Hatha Yoga son sus asanas. Las posturas de yoga más extendidas en la actualidad provienen de este estilo de yoga.

También debemos destacar su trabajo de las técnicas de respiración o pranayama. Hatha yoga significa en sanscrito yoga forzado o yoga de fuerza, es una disciplina en la que prevalece lo físico, probablemente por ello encajó mejor en occidente que otros estilos más espirituales.

A pesar de un cierto componente atlético, es suficientemente pausado y sencillo para ser practicado por principiantes.

Vinyasa Yoga es un estilo que deriva del Hatha yoga, o más bien una categoría en la que se incluyen distintas prácticas que incluyen secuencias dinámicas llamadas “vinyasa”.  También está muy extendido en occidente, donde se practica desde los años 80. Tiene un gran componente deportivo y es recomendable para los practicantes que busquen fortalecer sus músculos.

Lo más característico del Viyasa Yoga es como coordina los movimientos físicos o asanas con  el control de la respiración. Es un estilo muy apropiado para sesiones guiadas, permitiendo un gran dinamismo en la combinación de distintos ejercicios y libre de ataduras de tipo dogmático.

En el Yoga Kundalini además de asanas y técnicas de respiración pranayama, son muy importantes las técnicas de meditación donde se utilizan mantras. Lo más característico de este estilo de yoga es la utilización de los “chacras” o centros energéticos del cuerpo. El objetivo es mover la energía desde los chacras inferiores hasta el último chacra situado sobre la cabeza.

Comparado con los anteriores, el Kundalini Yoga es menos deportivo y más espiritual, también se lo conoce como yoga de la conciencia. Su alto componente meditativo lo hace muy adecuado para combatir el estrés.

Astanga Yoga, tambien conocido como “yoga de los 8 miembros” es un tipo de yoga relacionado en el anteriormente citado vinyasa, con el que comparte la sincronización de los movimientos corporales con las secuencias de respiración. Es un estilo muy físico que favorece el fortalecimiento muscular y la circulación sanguínea.

En contraposición con el Vinyasa el Ashtanga Yoga es mucho más rígido, se practica en series dinámicas fijas que se deben conocer de memoria.

El yoga Iyengar es un estilo de yoga creado por el maestro del mismo nombre (B.K.S Iyengar) en el siglo XX en India. Este estilo de yoga, creado a partir del Hatha yoga, busca el perfeccionamiento de los asanas. Estos se practican de forma más lenta, manteniendo la posición durante mucho más tiempo que en otros estilos. Se trata de hacer menos posturas, pero ejecutarlas con la máxima exactitud. En su enseñanza se supervisa individualmente a cada alumno en la ejecución de los asanas para conseguir un perfecto equilibrio y alineación del cuerpo.

Este estilo de yoga, ideado por Bikram Choudhury, se practica a altas temperaturas. Se busca una temperatura constante de 42 grados, con un alto índice de humedad. Por ello también se lo conoce como “Hot Yoga” Evidentemente se suda mucho y por ello es perecto para eliminar toxinas y perder peso. Sus ejercicios se componen de 26 asanas, heredados del Hatha yoga y dos ejercicios de respiración pranayama. Esta práctica busca aunar los beneficios de distintas disciplinas de yoga y sus practicantes afirman que la experiencia es tan intensa, que además de desintoxicar el cuerpo, produce un alto grado de “détox” mental.

Este es uno de los estilos de yoga más relajados. Podríamos decir que es la evolución más pasiva del Hatha Yoga. Su práctica se centra en posturas sin mucha exigencia atlética que se mantienen por periodos de 3 a 5 minutos. Más que la musculatura, se trabajan las articulaciones, ligamentos, huesos, sistema circulatorio y nervioso.  En el yoga siempre hay un equilibrio entre tensión y relajación, pues bien, Yin Yoga cae claramente más de lado de la relajación. Tiene un alto componente meditativo, por lo cual es muy apreciado por personas que sufren de estrés y ansiedad.

A pesar de ser un estilo de yoga de carácter dinámico, o con un alto componente gimnástico, el  Dharma Yoga también tiene un alto contenido ritual o religioso. Este estilo fue fundado en el siglo XX por el gurú Sri Dharma Mittra, nacido en Brasil. Sus clases tienen una estructura fija, en las que se ejecutan 4 secuencias de movimientos conectadas, heredadas del Hatka Raja Yoga. Este estilo de yoga se centra en desarrollar una buena salud, una mente despejada y un corazón abierto.

El Anasura yoga es otro estilo de yoga moderno, creado en los años 90. Este estilo de alto componente espiritutal se basa en tres principios. El primero es la actitud, o voluntad de actuar impulsados desde el corazón, la intención de despertar nuestra naturaleza divina y la celebración de la vida. El segundo es la alineación, trabajando la consciencia sobre las distintas partes de nuestro ser y la alineación armoniosa de las mismas. Y por último acción, dar rienda suelta al flujo de energía que producen la correcta actitud y alineación a través del cuerpo. Este estilo de yoga se popularizó mucho en occidente, pero ha perdido muchos adeptos tras salir a la luz un escándalo de abusos sexuales y financieros orquestados por su fundador John Friend.

Este es un estilo de yoga de origen tántrico, que busca crear estados de relajación física extrema y alcanzar niveles muy profundos de conciencia. Se practica tumbado sobre una esterilla y el monitor va guiando la sesión con instrucciones de voz, que inducen un estado de sueño psíquico, en el que el cuerpo entra en un estado de descanso muy profundo (mucho más profundo que el sueño), pero la mente consciente se mantiene despierta. Esto permite acceder a niveles de la conciencia normalmente reservados al inconsciente, mediante la generación de patrones de ondas cerebrales Alpha y Delta. Este estilo de yoga es muy potente para liberar impresiones de estrés, acumuladas durante años en nuestro cuerpo.

El Power Yoga es un estilo de yoga de alto componente atlético que proviene del Vinyasa Yoga. Los asanas en Power Yoga se practican de una manera dinámica e intensa, buscando un nivel de tonificación y fortalecimiento muscular similar al de otros tipos de gimnasia occidental. Además de ser una práctica deportiva de cierta intensidad, el Power Yoga busca ser una especie de meditación en movimiento, realizándose ejercicios de respiración sincronizada con los asanas. Podemos definirlo como un tipo de yoga que dejando de lado la parte espiritual, trabaja intensamente la parte física, pero también la mental.

Este es un tipo de yoga de carácter terapéutico. Este estilo de yoga proviene del yoga Iyengar y es muy suave y relajado, probablemente uno de los estilos de yoga más relajantes que existen. El yoga restaurativo se sirve de accesorios, que se utilizan para adaptar el apoyo de los distintos asanas a las características físicas de cada practicante. Este estilo de yoga busca de-excitar el sistema nervioso y relajar los músculos generando un estado mental de paz y relajación. Las posturas son pasivas y suaves, manteniéndose durante bastante tiempo y dejando a la respiración fluctuar libremente. El alto componente de relajación lo hace recomendable para mejorar el insomnio, el estrés y la ansiedad.

Este es un estilo de yoga moderno, a mitad de camino entre el yoga y la gimnasia occidental. Este estilo de yoga de alto componente deportivo busca el fortalecimiento y la tonificación de la musculatura, en especial en zonas como el abdomen, las piernas y los glúteos. Los asanas de Fitness Yoga van acompañados de respiraciones profundas que favorecen la circulación sanguínea, y el que se alcancen niveles más profundos de conciencia durante las sesiones. El Fitness yoga se adapta a distintos niveles de experiencia y condición física, pero es perfecto para personas con experiencia previa, que deseen realizar una práctica más intensa desde el punto de vista deportivo.

El Aeroyoga es otro estilo de yoga moderno creado por el español Rafael Martínez. A pesar de provenir  del Natha Yoga, el Aeroyoga se combina con pilates, filosofía del movimiento, gimnasia, relajación e incluso danza. Si bien las posturas que se practican son similares a las clásicas, lo novedoso es que se practica suspendido del suelo, en una especie de columpio diseñado específicamente para esta práctica. Este tipo de yoga aprovecha la propia fuerza de la gravedad para la realización de ejercicios de alto componente deportivo.

Este estilo de yoga nacido en Alemania e inspirado en el festival Burning Man, combina los beneficios del yoga con el placer de beber cerveza. Lo incluimos en este artículo simplemente como ejemplo de lo que en nuestra opinión es ir demasiado lejos. En Sentirme Mejor no somos dogmáticos y estamos interesados en las evoluciones modernas de las prácticas contemplativas ancestrales importadas de oriente. Pero ya el mezclarlas con el consumo de bebidas alcohólicas nos parece una cosa de chiste. Por su puesto este estilo de yoga no goza de aprobación en India, donde muchos lo toman como una ofensa a sus tradiciones.

Hatha yoga es el estilo de yoga más extendido, base principal del yoga occidentalizado o estandarizado. Hatha yoga es una de las tres escuelas tradicionales y se cree que es la más antigua. Lo más característico del Hatha Yoga son sus asanas. Las posturas de yoga más extendidas en la actualidad provienen de este estilo de yoga.

También debemos destacar su trabajo de las técnicas de respiración o pranayama. Hatha yoga significa en sanscrito yoga forzado o yoga de fuerza, es una disciplina en la que prevalece lo físico, probablemente por ello encajó mejor en occidente que otros estilos más espirituales.

A pesar de un cierto componente atlético, es suficientemente pausado y sencillo para ser practicado por principiantes.

Vinyasa Yoga es un estilo que deriva del Hatha yoga, o más bien una categoría en la que se incluyen distintas prácticas que incluyen secuencias dinámicas llamadas “vinyasa”.  También está muy extendido en occidente, donde se practica desde los años 80. Tiene un gran componente deportivo y es recomendable para los practicantes que busquen fortalecer sus músculos.

Lo más característico del Viyasa Yoga es como coordina los movimientos físicos o asanas con  el control de la respiración. Es un estilo muy apropiado para sesiones guiadas, permitiendo un gran dinamismo en la combinación de distintos ejercicios y libre de ataduras de tipo dogmático.

En el Yoga Kundalini además de asanas y técnicas de respiración pranayama, son muy importantes las técnicas de meditación donde se utilizan mantras. Lo más característico de este estilo de yoga es la utilización de los “chacras” o centros energéticos del cuerpo. El objetivo es mover la energía desde los chacras inferiores hasta el último chacra situado sobre la cabeza.

Comparado con los anteriores, el Kundalini Yoga es menos deportivo y más espiritual, también se lo conoce como yoga de la conciencia. Su alto componente meditativo lo hace muy adecuado para combatir el estrés.

Astanga Yoga, tambien conocido como “yoga de los 8 miembros” es un tipo de yoga relacionado en el anteriormente citado vinyasa, con el que comparte la sincronización de los movimientos corporales con las secuencias de respiración. Es un estilo muy físico que favorece el fortalecimiento muscular y la circulación sanguínea.

En contraposición con el Vinyasa el Ashtanga Yoga es mucho más rígido, se practica en series dinámicas fijas que se deben conocer de memoria.

El yoga Iyengar es un estilo de yoga creado por el maestro del mismo nombre (B.K.S Iyengar) en el siglo XX en India. Este estilo de yoga, creado a partir del Hatha yoga, busca el perfeccionamiento de los asanas. Estos se practican de forma más lenta, manteniendo la posición durante mucho más tiempo que en otros estilos. Se trata de hacer menos posturas, pero ejecutarlas con la máxima exactitud. En su enseñanza se supervisa individualmente a cada alumno en la ejecución de los asanas para conseguir un perfecto equilibrio y alineación del cuerpo.

Este estilo de yoga, ideado por Bikram Choudhury, se practica a altas temperaturas. Se busca una temperatura constante de 42 grados, con un alto índice de humedad. Por ello también se lo conoce como “Hot Yoga” Evidentemente se suda mucho y por ello es perecto para eliminar toxinas y perder peso. Sus ejercicios se componen de 26 asanas, heredados del Hatha yoga y dos ejercicios de respiración pranayama. Esta práctica busca aunar los beneficios de distintas disciplinas de yoga y sus practicantes afirman que la experiencia es tan intensa que además de desintoxicar el cuerpo, produce un alto grado de “détox” mental.

Este es uno de los estilos de yoga más relajados. Podríamos decir que es la evolución más pasiva del Hatha Yoga. Su práctica se centra en posturas sin mucha exigencia atlética que se mantienen por periodos de 3 a 5 minutos. Más que la musculatura, se trabajan las articulaciones, ligamentos, huesos, sistema circulatorio y nervioso.  En el yoga siempre hay un equilibrio entre tensión y relajación, pues bien, Yin yoga cae claramente más de lado de la relajación. Tiene un alto componente meditativo, por lo cual es muy apreciado por personas que sufren de estrés y ansiedad.

A pesar de ser un estilo de yoga de carácter dinámico, o con un alto componente gimnástico, el  Dharma Yoga también tiene un alto contenido ritual o religioso. Este estilo fue fundado en el siglo XX por el gurú Sri Dharma Mittra, nacido en Brasil. Sus clases tienen una estructura fija, en las que se ejecutan 4 secuencias de movimientos conectadas, heredadas del Hatka Raja Yoga. Este estilo de yoga se centra en desarrollar una buena salud, una mente despejada y un corazón abierto.

El Anasura yoga es otro estilo de yoga moderno, creado en los años 90. Este estilo de alto componente espiritutal se basa en tres principios. El primero es la actitud, o voluntad de actuar impulsados desde el corazón, la intención de despertar nuestra naturaleza divina y la celebración de la vida. El segundo es la alineación, trabajando la consciencia sobre las distintas partes de nuestro ser y la alineación armoniosa de las mismas. Y por último acción, dar rienda suelta al flujo de energía que producen la correcta actitud y alineación a través del cuerpo. Este estilo de yoga se popularizó mucho en occidente, pero ha perdido muchos adeptos tras salir a la luz un escándalo de abusos sexuales y financieros orquestados por su fundador John Friend.

Este es un estilo de yoga de origen tántrico, que busca crear estados de relajación física extrema y alcanzar niveles muy profundos de conciencia. Se practica tumbado sobre una esterilla y el monitor va guiando la sesión con instrucciones de voz, que inducen un estado de sueño psíquico, en el que el cuerpo entra en un estado de descanso muy profundo (mucho más profundo que el sueño), pero la mente consciente se mantiene despierta. Esto permite acceder a niveles de la conciencia normalmente reservados al inconsciente, mediante la generación de patrones de ondas cerebrales Alpha y Delta. Este estilo de yoga es muy potente para liberar impresiones de estrés acumuladas durante años en nuestro cuerpo.

El Power Yoga es un estilo de yoga de alto componente atlético que proviene del Vinyasa Yoga. Los asanas en Power Yoga se practican de una manera dinámica e intensa, buscando un nivel de tonificación y fortalecimiento muscular similar al de otros tipos de gimnasia occidental. Además de ser una práctica deportiva de cierta intensidad el Power Yoga busca ser una especie de meditación en movimiento, realizándose ejercicios de respiración sincronizada con los asanas. Podemos definirlo como un tipo de yoga que dejando de lado la parte espiritual, trabaja intensamente la parte física, pero también la mental.

Este es un tipo de yoga de carácter terapéutico. Este estilo de yoga proviene del yoga Iyengar y es muy suave y relajado, probablemente uno de los estilos de yoga más relajantes que existen. El yoga restaurativo se sirve de accesorios que se utilizan para adaptar el apoyo de los distintos asanas a las características físicas de cada practicante. Este estilo de yoga busca de-excitar el sistema nervioso y relajar los músculos generando un estado mental de paz y relajación. Las posturas son pasivas y suaves, manteniéndose durante bastante tiempo y dejando a la respiración fluctuar libremente. El alto componente de relajación lo hace recomendable para mejorar el insomnio, el estrés y la ansiedad.

Este es un estilo de yoga moderno, a mitad de camino entre el yoga ya la gimnasia occidental. Este estilo de yoga de alto componente deportivo busca el fortalecimiento y la tonificación de la musculatura, en especial en zonas como el abdomen, las piernas y los glúteos. Los asanas de Fitness Yoga van acompañados de respiraciones profundas que favorecen la circulación sanguínea y el que se alcancen niveles más profundos de consciencia durante las sesiones. El Fitness yoga se adapta a distintos niveles de experiencia y condición física, pero es perfecto para personas con experiencia previa que deseen realizar una práctica más intensa desde el punto de vista deportivo.

El Aeroyoga es otro estilo de yoga moderno creado por el español Rafael Martínez. A pesar de provenir  del Natha Yoga, el Aeroyoga se combina con pilates, filosofía del movimiento, gimnasia, relajación e incluso danza. Si bien las posturas que se practican son similares a las clásicas lo novedoso es que se practica suspendido del suelo, en una especie de columpio diseñado específicamente para esta práctica. Este tipo de yoga aprovecha la propia fuerza de la gravedad para la realización de ejercicios de alto componente deportivo.

Este estilo de yoga nacido en Alemania e inspirado en el festival Burning Man, combina los beneficios del yoga con el placer de beber cerveza. Lo incluimos en este artículo simplemente como ejemplo de lo que en nuestra opinión es ir demasiado lejos. En Sentirme Mejor no somos dogmáticos y estamos interesados en las evoluciones modernas de las prácticas contemplativas ancestrales importadas de oriente, pero ya el mezclarlas con el consumo de bebidas alcohólicas nos parece una cosa de chiste. Por su puesto este estilo de yoga no goza de aprobación en India, donde muchos lo toman como una ofensa a sus tradiciones.

¿Muchos estilos de yoga verdad? Pues estos no son todos, existen más variantes y no dejan de surgir nuevas.

¿Echas alguno de menos? Por favor déjanos un comentario. En próximos artículos iremos incluyendo otras disciplinas del yoga y hablando más en detalle sobre aquellas más interesantes, pero… Si estás buscando un estilo de yoga para iniciarte en su práctica, con los 15 que te hemos descrito ya tienes mucho en lo que pensar.

Estudios científicos sobre el yoga

El yoga lleva unos 5.000 años ayudando a millones de personas a regular su salud física, psicológica y emocional. Durante mucho tiempo casi exclusivamente en oriente y desde hace unas décadas también a millones de personas en occidente. Pero hasta hace relativamente poco, confiar en su efectividad sin haberla experimentado era un acto de fe. Por suerte el número de estudios ciéntificos sobre los efectos del yoga, de los que disponemos en la actualidad no para de crecer, confirmando la efectividad de esta práctica milenaria en adultos sanos, en pacientes de diversas enfermedades, en niños y en adolescentes.

A pesar de el gran número de estudios existentes, queda mucho por hacer para comprender en profundidad que estilos de yoga son más saludables y efectivos, que practicas concretas son las que traen mayores beneficios. Incluso para poder comprender si determinados beneficios son mayores que con otras practicas deportivas o contemplativas.

Los estudios confirman que el yoga ayuda con dolores de espalda, incremente la fuerza y la flexibilidad y reduce la inflamación en el organismo (lo cual previene dolencias gravísimas, incluso fatales). También está demostrado que aumenta la conciencia del propio cuerpo, lo cual según los investigadores, puede condicir a cuidar más de la propia salud. Recientemente han crecido el número de estudios sobre la utilidad del yoga en niños y adolescentes, realizándose multitud de estudios científicos en entornos educativos.

Por comenzar con un ejemplo, comentaremos un estudio publicado por el Journal of Bodywork and Movement Therapies en 2005. En el mismo se sometió a veintiséis adultos sanos de entre 20 y 58 años a programas de yoga de 6 semanas de duración. Parte de ellos tomaron clases der Astanga Yoga y parte de Hatha Yoga. Estos son 2 de los estilos tradicionales de yoga, ambos con un gran componente físico en sus prácticas.

La principal conclusión extraída es que todos los participantes, sin importar el estilo de yoga elegido, mostraron mejoras significativas en: La presión arterial diastólica, la fuerza y la resistencia muscular dinámica en el tronco, extremidades superiores y cuello y también en flexibilidad. En cuanto a sus percepciones subjetivas que también fueron encuestadas, todos los participantes afirmaron sentir menos estrés y una mejor percepción general de su salud. A pesar de que tanto en el grupo de Astana Yoga como el de Hatha Yoga mostraron mejoras medibles, si se apreciaron diferencias de resultados entre ambos grupos.

El grupo que realizó Astanga Yoga mejoró mucho en la disminución de la presión arterial diastólica,  el estrés percibido  y había aumentado la fuerza y resistencia muscular dinámica en la parte superior de su cuerpo. El grupo que realizó Hatha Yoga mostro una mejora sustancial en fuerza y resistencia muscular, así como en flexibilidad, pero las mejoras fueron poco concluyentes en el resto de aspectos  estudiados. Este resultado invita a pensar que si bien los efectos positivos del yoga tanto físicos como psicológicos están demostrados, existen diferencias entre los distintos tipos de yoga, siendo más adecuados unos que otros, dependiendo del tipo de beneficios que queramos obtener.

En las últimas décadas se han realizado multitud de estudios científicos analizando la efectividad del yoga como complemento en el tratamiento de diversas enfermedades, demostrando ser una herramienta de gran utilidad en la recuperación de dolencias de lo más diverso como: la esclerosis múltiple, asma, síndrome del intestino irritable, linfoma, hipertensión, adicción a las drogas, osteoartritis, y problemas de salud mental. Vamos a destacar este estudio realizado en Irán, sobre los efectos del yoga en los síndromes relacionados  con el estrés, la ansiedad y la depresión, temas que sabemos son de gran interés entre los lectores de Sentirme Mejor.

Este estudio aprobado por el Comité de Ética de la Universidad de Ciencias Médicas de Ilam y publicado en el International Journal of Preventive Medicine se realizó con 52 mujeres con una edad media de 33 años, las cuales se sometieron a un entrenamiento de hatha yoga durante 4 semanas, consistente en 3 sesiones semanales de 60-70 minutos. La recogida de los datos para el estudio se realizó con “pre-post tests”, utilizando el cuestionario estandarizado DASS-21 (Depression Anxiety Stress Scale-21). Las conclusiones de este estudio son que la depresión, la ansiedad y el estrés se redujeron significativamente después de 12 sesiones de práctica de hatha yoga (incluyendo asanas y meditación), por lo tanto se entiende que el yoga tiene un papel eficaz en la reducción del estrés ansiedad y depresión y por tanto puede utilizarse como medicina complementaria.

Quisiéramos destacar el término “complementaria” para no llevar a ningún malentendido. Ni este estudio, Sentirme Mejor pretenden en modo alguno sugerir que el yoga, la meditación o el mindfulness sean sustitutos a la medicina, psiquiatría o psicoterapia. Lo que son, es aliados tremendamente poderosos. Si realizas yoga o meditación de manera continuada, tus posibilidades de terminar necesitando el tratamiento de un psiquiatra o un psicoterapeuta se reducirán a la mínima expresión. Incluso, la probabilidad de sufrir dolencias puramente físicas también se verá reducida. Si ya estás en tratamiento, adquirir una dinámica de yoga, meditación o mindfulness reducirá sin duda los plazos de tu recuperación y potencialmente “saldrás del hoyo” mejor de lo que entraste. Si es tu caso, ¡Fuerza, se sale!

Existen también multitud de estudios sobre los efectos de la práctica del yoga realizados en entornos educativos con niños y adolescentes. Un ejemplo es el estudio publicado en 2011 en el que participaron Sat Bir S. Khalsa del “Harvard Medical School” y  Lynn “Hickey-Schultz” del Harvard Graduate School of Education. En este estudio se estudiaron los efectos en la salud mental de adolescentes, alumnos de escuela secundaria. La muestra de estudiantes se dividió de manera aleatoria entre un grupo que realizó clases de educación física, como las que se suelen impartir en los institutos y otro que realizó un programa de yoga de 11 semanas, en concreto un programa de “Yoga Ed.

Los participantes completaron un test de auto-informe al inicio y al final del programa reflejando su estado de ánimo, nivel de ansiedad, nivel de estrés, la resiliencia y otras variables relacionadas con la salud mental. Las mismas fueron analizadas de manera independiente para evitar sesgos en su interpretación y los resultados demostraron que el grupo de alumnos que curso el programa de yoga mostró diferencias estadísticas significativas en las métricas relacionadas con el control de la ira, la fatiga y la reactividad. También se observó que con el tiempo las métricas en el grupo de control, que realizó educación física, empeoraron. Mientras que en el grupo que participó en el programa de yoga se mantuvieron estables con leves mejorías. La conclusión de este estudio es que la práctica del yoga en adolescentes es aplicable a un entorno de escuela secundaria y tiene el potencial de jugar un factor preventivo y de protección de la salud mental.

Otra conclusión interesante en nuestra opinión se extrae del hecho que el grupo de control realizase en paralelo otras actividades deportivas. Un argumento que se suele esgrimir en contra de los estudios que demuestran la efectividad del yoga, la meditación y el mindfulness es que realizar casi cualquier deporte también tiene efectos positivos. Por su puesto hacer ejercicio, comer sano, incluso caminar todos los días tienen efectos positivos en la salud física y mental, y desde Sentirme Mejor recomendamos adoptar un abanico de hábitos saludables, pero queremos también destacar, que el yoga, la meditación y el mindfulness remueven tu interior a un nivel que otros practicas simplemente no pueden alcanzar.

Estos son sólo algunos ejemplos, el número de estudios publicados hasta la fecha es enorme y no para de crecer. En Sentirme Mejor seguiremos escribiendo sobre otros estudios que consideremos significativos o arrojen resultados interesantes. Así que si aún te estabas preguntando si el yoga sirve o no sirve, ya lo sabes ¿Cuando empezamos?

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