¿Y si la ansiedad está en el cuerpo?

¿Y si la ansiedad está en el cuerpo?

Alarma En El Cuerpo

Ansiedad en el cuerpo

El Dr. Russell Kennedy, es un ferviente defensor de la teoría de que la ansiedad es un fenómeno físico en el cuerpo, más que un estado mental. Si, hay pensamientos estresantes relacionados con la ansiedad, pero según el Dr. Kennedy, estos no son la causa de la ansiedad, y es muy difícil sanarla completamente, trabajando exclusivamente sobre ellos. La causa de tales pensamientos, es la presencia en el cuerpo de lo que el Dr. Kennedy llama “alarma”.

El canadiense Dr. Russell Kennedy, es un: médico, neurocientífico, instructor de yoga certificado, profesor de meditación y monologuista profesional, quien sufrió los estragos de la ansiedad durante años. Habitualmente cuenta como asistió, durante años, a cientos de horas de terapia para la ansiedad, con pocos resultados. Con el primer objetivo de curar su propia ansiedad, creó un método con un fuerte componente somático, en el que busca las emociones de alarma atrapadas en el cuerpo de los pacientes.

Los motivos conscientes e inconscientes de la ansiedad

El enfoque del Dr. Kennedy es mente-cuerpo, buscando tanto los motivos conscientes, como los inconscientes, de la ansiedad. Como dice Russell, es precisamente la parte inconsciente, la parte del “iceberg” que se esconde bajo la superficie, la que soporta todos los programas o patrones que nos empujan a la ansiedad. Debemos traerlos a la superficie, para así ver que no somos ya prisioneros de esa programación inconsciente.

Según explica el Dr. Kennedy, tradicionalmente la mayoría de terapias se basan en la idea de que la ansiedad es principalmente un problema de la mente. Pero si bien, la mente tiene un papel, Russell considera que la ansiedad es principalmente un problema fisiológico, de “alarma” acumulada en el cuerpo. Debemos encontrar esa emoción atrapada, y sanarla. En caso contrario, los patrones de pensamiento negativo seguirán surgiendo, guiados por la “alarma”.

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¿Qué es la alarma?

El Dr. Kennedy explica que es muy común que cuando somos niños experimentamos alguna situación traumática. La situación y las emociones que se generan, son demasiado intensas para que un niño las maneje, y nuestro cerebro nos protege empujándolas “hacia abajo”, lejos del acceso de la mente consciente. Son empujadas a la mente inconsciente, en lo que Freud llamaría “represión” o “supresión”.

Si el tema queda aún irresuelto, es empujado aún más profundo a el subconsciente, desde donde dirige nuestras vidas, y crea un estado de alarma en el cuerpo, que la mente está continuamente “leyendo” a través de la intercepción. Escapando de estas emociones dolorosas en nuestro cuerpo, solemos exiliarnos en nuestras mentes. No terminamos de sentir y procesar la situaciones traumáticas y la “alarma” se va acumulando en el cuerpo.

Trauma y ansiedad

Así que, según el criterio del Dr. Kennedy (y de otros especialistas contemporáneos), la ansiedad está altamente relacionada con el trauma. No debemos entender como trauma, exclusivamente hechos extremos, como el haber sufrido abusos. Como dice Russell, no existe infancia sin trauma, todos acumulamos algún nivel de trauma y gran parte proviene de la infancia. Todos nos hemos sentido rechazados, abandonados o abusados. No importa tanto la situación real, como la interpretación que hace la mente de un niño.

Puede que estés pensando: “En mi caso, se que los motivos de mi ansiedad están relacionados con mi situación actual: incertidumbre por el trabajo, problemas económicos etc” Y sin duda, esos elementos de presión objetiva, son parte de los motivos conscientes de la ansiedad. Pero ¿Qué más hay? Porque casi siempre hay más de lo que se ve a simple vista. Tal vez esas situaciones actuales, están despertando y a su vez alimentando, la alarma no procesada proveniente de traumas antiguos, incluso olvidados.

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El círculo vicioso

Como decíamos, esas emociones de alarma quedan atrapadas en el cuerpo. No somos conscientes de las mismas, porque estamos ya muy habituados a ellas, y porque vivimos en nuestra mente, con poca conexión con el propio cuerpo. Pero aunque no las sintamos conscientemente, están ahí y nos están influenciando. El cerebro rastrea el cuerpo de manera continua y encuentra esta “alarma” en el cuerpo. A nuestro cerebro le encanta la coherencia, y creará pensamientos con carga de preocupación en respuesta a tal emoción de alarma.

De alguna manera creará una explicación, se agarrará a una narrativa, que nada tiene que ver con el origen de tal “alarma”, pero que concuerda con el tono emocional negativo. A su vez, estos pensamientos alimentan la alarma en el cuerpo, la cual secuestrará aún más la actividad mental. El círculo vicioso de alimentación de la ansiedad está servido… Muchos de los métodos terapéuticos nos animarán a buscar esos pensamientos, asignándoles la autoría del estado de ansiedad, pero ¿Y si como opina el Dr. Kennedy esos pensamientos son más un resultado, que la causa del estado de ansiedad en el cuerpo?

Buscando la alarma en el cuerpo

El punto de vista con respecto a la ansiedad, y el método del Dr. Keneddy resuenan mucho con mi propia experiencia personal. Los que hemos participado en retiros de meditación en silencio estilo Vipassana o similares, sabemos que el verdadero sentido terapéutico de tales retiros, está en entrar en contacto con las “huellas somáticas” que eventos traumáticos van dejando en el cuerpo. Para de esta manera traer a la superficie los recuerdos bloqueados, y procesar la situación y sus emociones, desde un estado de mente en calma.

Ahora… ¿Cómo encuentro esa “huella somática” o la “alarma” en el cuerpo? Puedes aprovechar cualquier situación en la que esté subiendo tu ansiedad, para escanear tu cuerpo en busca de tal sensación. Lo más probable es que la encuentres en algún lugar de tu tórax. Realiza esta operación en repetidas ocasiones y acabarás encontrando esa sensación habitual. Ten en cuenta que estar, está. Podemos discutir sobre si los pensamientos crearon la emoción, o si la emoción creó los pensamientos, lo que es seguro es que esos pensamientos ansiosos, tienen un reflejo emocional que puedes encontrar como una sensación corporal.

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Trabajando con la alarma

Aquí, el Dr. Russell Kennedy utiliza una meditación “Yoga Nidra”, que es un estilo de meditación guiada que busca un profundo estado de relajación, fronterizo entre el sueño y la vigilia. En sus propias palabras, busca fundir el cuerpo y la mente, y poner en contacto a tu “yo” adulto actual, con el “yo” niño herido. Porqué según dice el Dr Kennedy, la ansiedad es un trastorno de desconexión cuerpo-mente y una desconexión entre el “yo” actual y el “yo” de la infancia.

El simple hecho de localizar la sensación, ya te da una herramienta con la que trabajar. Podrás identificarla rápido, para cortar los círculos de alimentación de la ansiedad, y restarle poder de influencia. Cuanta más atención le pongas en el cuerpo, menos se subirá a la cabeza. Cuando aparezca, invítala a expresarse, no trates de eliminarla ni ignorarla y dale cariño y compasión a esa parte de ti, que la necesitó en su momento.

Si al explorar tal sensación, ya sea en sesión con un terapeuta o coach, durante la práctica meditativa, o en la exploración individual, se desbloquease algún recuerdo traumático antiguo ¡Aprovecha la ocasión! Revive lo que necesites revivir, siente las emociones que necesites sentir, pero hazlo desde la mente calmada, comprensiva y compasiva del adulto que eres hoy. Eso le restará carga emocional el evento pasado y con un poc de suerte, tu cerebro lo acabará guardando en la carpeta de asuntos resueltos.

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