Postura para Meditar

Postura para Meditar

Niño meditando

Postura del loto para meditar

En internet casi por cada vez que aparece la palabra meditar o meditación, encontramos una foto de alguien sentado en el suelo en una postura que se ve muy atractiva, pero que en la práctica la mayoría no podemos realizar. La famosa postura del Loto, el Medio Loto o “La Birmana” son algunas de las posiciones clásicas para meditar sentados en el suelo, con las caderas abiertas y las piernas cruzadas. Posiciones donde se mantiene una forma de triángulo y la “energía” fluye de manera armoniosa, se han convertido en el auténtico icono, que acompaña siempre al concepto meditar…

¿Es necesario sentarse con las piernas cruzadas para meditar?

¿Pero es realmente necesario sentarse así para meditar? ¡No, desde luego que no! De hecho, estas imágenes icónicas que tanto nos gustan en occidente, están haciendo mucho más daño que bien. No existe ningún beneficio más allá de verse uno muy “cool” haciendo un loto (probablemente defectuoso), o sentirse más integrado dentro de una comunidad de meditadores ZEN o Vipassana. No hay ningún estudio que demuestre, que meditar en el suelo con las piernas cruzadas aporte ningún beneficio especial. Y por el contrario, tiene unas posibilidades altísimas de arruinar tu intento de crear un hábito de meditación.

Posición del Loto
Posición del Loto, con las rodillas en el suelo y los pies sobre las piernas

¿Puedo meditar en una silla?

¿Puedo entonces meditar en una silla? Sí, desde luego que sí. Con esto no queremos decir que la postura a la hora de meditar no sea importante, si lo es. Pero las condiciones importantes se pueden cumplir sentado en una silla. Y por el contrario, las posturas imperfectas en el suelo impiden cumplir estas normas anatómicas. Así que, si estabas buscando una respuesta sencilla, ya la tienes ¡Si puedes meditar en una silla! Por si no te apetece leer mucho más, aquí van unas indicaciones sencillas: Pies firmemente plantados en el suelo, espalda recta, hombros relajados y pecho abierto. En una postura no tan cómoda como para caer en la somnolencia, ni tan incómoda como para estar sufriendo o moviéndote todo el ejercicio.

¿Porqué la postura es importante?

La postura es importante por un motivo: el cuerpo y la mente están en continua comunicación. Un estado mental o emocional, se reflejan en el cuerpo y viceversa. Un cuerpo tenso, crea tensión en la mente. En la meditación Mindfulness y otras escuelas que realizan técnicas similares, (de atención en la respiración por ejemplo), se busca un estado mental calmado, pero alerta. No buscamos una relajación excesiva. Por ello se pretende tener todo el cuerpo relajado, pero mantener una cierta tensión en la espalda, para conservar también un punto de tensión en la mente. Diremos también que, la importancia de la postura, incluso la postura ideal, varía de unos tipos de meditación a otros. Existen estilos, que buscan niveles de relajación muy profundos, donde es recomendable aflojar la postura durante la práctica, para que la mente acompañe a estados fronterizos entre la vigilia al sueño.

Medio Loto meditación
Medio Loto. Sólo un pie sube sobre la pierna

¿Por qué se medita en el suelo?

La respuesta es sencilla. Las artes meditativas o contemplativas han existido en todas las religiones, pero hasta estos días nos llegan desde Asia, principalmente de la India. Las familias indias así como las de otros países asiáticos, se sientan a comer en el suelo. Sencillamente no acostumbran a tener sillas en sus casas (esto está cambiando en la última generación). Meditan en el suelo, comen en el suelo, charlan y pasan el tiempo sentados en el suelo. Los primeros profesores occidentales, aprendieron en Asia de maestros que evidentemente meditaban en el suelo. Es lo que aprendieron y es lo que trajeron. Los profesores de yoga manejan sin problemas estas posturas, ya que han trabajado mucho su propia flexibilidad. Las tradiciones budistas o pertenecientes a cualquier otra religión, si bien nos aportan muchas prácticas que a día de hoy la ciencia ha demostrado beneficiosas, también acarrean una cierta cantidad de dogmas, cuyo origen es solamente la tradición.

¿Por qué yo no puedo sentarme en loto?

El sentarse en el suelo desde la infancia influye en cómo se desarrollan los huesos. En concreto las caderas se desarrollan abiertas facilitando posturas como el loto. Para alguien criado así, lo que resultará extraño o incómodo es sentarse en una silla o incluso en un sillón. Si por el contrario has crecido sentándote en sillas la cadera se habrá desarrollado cerrada y te costará mucho sentarte en la posición del loto. O no podrás hacerlo en absoluto, o lo harás con mucho esfuerzo (recuerda que debes aguantar esta postura durante bastante tiempo), o forzando otras imperfecciones anatómicas en la postura. A no ser que tengas una flexibilidad privilegiada, hayas realizado durante años yoga u otro tipo de ejercicio que haya desarrollado la flexibilidad y los huesos de esta zona, no te recomendamos ni intentarlo. El loto no es realmente confortable para más del 5% de las personas. Puedes aprender a meditar con una técnica aceptable, en tan solo un par de meses, y disfrutándolo desde el primer día. O puedes dedicar años a conseguir una buena postura del loto ¿Quieres aprender a meditar o quieres aprender a sentarte en loto?

Las curvas de la espalda para meditar

Como hemos dicho antes, que no sea necesario meditar en el suelo, no significa que la postura no sea importante. Y aquí va lo más relevante, la posición de la espalda. Decir “espalda recta” es una simplificación, ya que la espalda puede estar recta y la posición aun así ser incorrecta. Y es que, recordemos, que la espina dorsal no es recta, tiene 4 curvas naturales que debemos respetar. En la zona lumbar, tenemos la curva lumbar donde la columna se arquea hacia adelante. Debajo de esta zona, las últimas vertebras y el hueso sacro forman una curva hacia atrás llamada la curva sacra, que se arquea hacia atrás. En la zona central de la espalda encontramos la curva torácica, donde las vértebras se arquean también hacia atrás y por último, en la zona del cuello las vértebras vuelven a arquearse hacia adelante formando la curva cervical. Son 4 curvas que se van alternando entre cóncava y convexa. Más del 90% de las personas pierden la curvatura correcta al sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, en una postura forzada.

Postura de meditación Birmana
Postura Birmana, con las rodillas y los pies en el suelo

La posición de la pelvis para meditar

El primer paso para tener una buena postura cervical, así como para sentarse correctamente, es sacar la pelvis rotándola hacia atrás. De esta manera empezamos a configurar bien las curvas de la espalda desde abajo. Esta posición nos permite sentarnos sobre los isquiones. Si no sabes dónde están, simplemente mete las manos bajo los glúteos mientras estás sentado, notarás claramente una protuberancia en cada lado, como una bola. Ahí es donde bebes sentarte. Si no los sientes al meter las manos, es que estas mal sentado. Prueba a ir inclinando toda la espalda hacia adelante y acabarán apareciendo. Si exploras una zona más centrada justo sobre el ano encontrarás la punta redondeada del coxis. Ahí es donde no debes sentarte (es donde apoyamos el peso al sentarnos, la mayoría de adultos occidentales). Una vez la espalda está bien montada desde la pelvis, simplemente con estirarla, obtendremos una postura optima. Haciéndonos todo lo altos que podamos, como si un cordel tirase de la base del cráneo hacia el techo, bajando un poco el mentón.

Las rodillas más bajas que la cadera 

La mejor manera de asegurarse una correcta posición de la pelvis, es mantener las rodillas más bajas que la cadera, esto producirá la rotación natural de la pelvis hacia atrás. Si tu postura en el suelo deja tus rodillas más altas que tu cadera, el resto de la postura está irremediablemente condenada. Así que todas esas posturas con las piernas cruzadas, con las rodillas más altas que los pies, no son buenas. El loto propiamente dicho (montando ambos pies encima de la pierna contraria), es la única postura que permite una posición correcta de la pelvis, sentándose en el suelo. Más populares son el medio loto (sólo se sube un pie) o la “birmana”, donde los pies quedan ambos en el suelo. En estas dos posturas, es imprescindible sentarse sobre un cojín, para conseguir una rotación adecuada de la pelvis.

Posición del Diamante
Postura del diamante. Mejor con un cojín o banco

Posición de las manos

No es necesario hacer posturas con los dedos o “mudras”. Si has aprendido a meditar con ellos, porque aprendiste en clases de yoga, puedes mantenerlos. Pero si no, no son necesarios, y pueden distraer tu atención y atraer innecesariamente la de otros. Las palmas en el regazo son una buena solución. Si las palmas miran hacia arriba, se producirá una postura abierta de las clavículas, haciendo más fácil respirar. En Sentirme Mejor somos partidarios de favorecer la respiración abdominal sobre la torácica, así que ni siquiera importa mucho la posición de las clavículas.

Mejora tu postura, no solo al meditar

Las recomendaciones anteriores no se circunscriben a la meditación, la forma de sentarse descrita es la correcta en cualquier circunstancia y la posición de la columna es la que deberíamos mantener incluso al estar de pie. Por desgracia muchos tendemos a desarrollar una postura incorrecta que se acaba traduciendo en molestias o lesiones, además de afectar negativamente a nuestro estado emocional. La meditación diaria puede ser un buen punto de partida para comenzar a corregirla. Ahora no exageres a la hora de rotar la pelvis para atrás. Si tienes dudas, comprueba si puedes respirar con facilidad desde el vientre. Una pelvis excesivamente girada nos obliga a realizar respiración torácica y no es lo que queremos.

Posibles posturas para meditar

Meditar en el suelo con las piernas cruzadas:

Siempre que te resulte cómodo y seas capaz de mantener  la correcta curvatura de la espalda y las rodillas más bajas que la cadera. Si no, por bonito que se vea, el suelo te está haciendo más mal que bien.

Meditar sobre las rodillas:

Esta es una posición muy buena (posición del diamante), que facilita mantener una correcta posición de la pelvis y la espalda. Puedes hacerlo con ayuda de un cojín o un banco de meditación. Si también te resulta insufrible, no te tortures.

Meditar en una silla:

Siempre que la pelvis esté bien posicionada y la espalda respete sus curvas, obtendrás óptimos resultados. Puedes hacerlo sin apoyarte en el respaldo, o colocando un cojín soportando la parte baja de la espalda, acompañando la curba lumbar.

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Conclusiones

Con una postura correcta se medita mejor, y esta puede adoptarse perfectamente en una silla. La meditación puede ser un momento donde comenzar a ensayar mejores posturas corporales aplicables en cualquier contexto. Ahora bien, nuestra recomendación personal es no te obsesiones. Encuentra una postura suficientemente cómoda, tendrás que aguantar un tiempo que se hará muy largo si estás sufriendo. Y si estás siempre dolorido, te vas a ver o bien perdido en tus pensamientos huyendo de este dolor, o dedicando toda tu meditación a gestionar esta incomodidad. Es más probable que no te concentres, y que la experiencia sea desagradable y frustrante. Y por ende, mucho más probable que lo acabes dejando, sin conseguir resultados.

Si tienes una buena postura en el suelo, utilízala. Pero si no, busca tu postura en la silla y trata de mejorarla cada día, tranquilo la “energía” no se va a escapar por ningún sitio. Sí aun así encuentras problemas, en mantener la pelvis y las curvas de la espina dorsal en su posición correcta todo el tiempo, piensa en los miles de personas occidentales que meditan en el suelo, con sus curvas mal posicionadas también. No vas a obtener peores resultados que ellos. Si tienes problemas ayúdate de cojines, puedes meditar de pie incluso. Sobre todo, no dejes de darle una oportunidad a algo que puede hacerte tanto bien por una cuestión de “postureo”.

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