Depresión y ansiedad

Depresión y ansiedad

2 hermanas letales

Depresión y Ansiedad  en el siglo XXI

La depresión y la ansiedad, son probablemente, los peores problemas de salud en las sociedades modernas. El porcentaje de nosotros que experimentaremos un trastorno grave, a lo largo de nuestras vidas, es cercano al 25%. Pero más allá de los casos clínicos, prácticamente nadie está liberado de sufrirlas, en mayor o menor grado. Parecería que nuestra sociedad nos encaminase sin remedio hacia la ansiedad y la depresión. como si, nuestra forma de vivir estuviese ineludiblemente conectado a tales síndromes.

Dos caras de una misma moneda

Es extraño salir de una consulta psiquiátrica, con un diagnóstico de depresión, y no llevarse bajo el brazo una receta de ansiolíticos también. La depresión mayor y los trastornos de ansiedad generalizada, siguen siendo reconocidos como dos síndromes independientes por los psiquiatras. Pero, a la hora de tratarlos, una tendencia actual, es a no diferenciar su tratamiento. Es tremendamente habitual que vayan de la mano, y cada vez se las considera más, como dos caras de una misma moneda. Medicamentos que inhiben la recaptación de serotonina, se utilizan con éxito en ambos casos. 

Ansiedad, precursora de la depresión

Sin duda habrá casos de depresión mayor pura y de ansiedad generalizada pura, pero en nuestra experiencia es típico que vayan de la mano. De hecho, suelen actuar como precursores la una de la otra. Una situación me estresa. Como tengo depresión reacciono muy mal al estrés. El estrés va creciendo y desconectándose de sus causas. Se convierte en una ansiedad, que no me permite pensar con claridad. Cuando baja el acelerón, entro en un estado de baja energía, negatividad, desesperanza y auto-crítica salvaje, entro en depresión. Esta sería una secuencia típica, pero podría también ocurrir al revés.

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Mucho cortisol

La firma química u hormonal de la depresión y de la ansiedad, son muy similares. Es la química del estrés sostenido en el tiempo. La hormona clave es el cortisol o cortisona, conocido como hormona del estrés. El cortisol es imprescindible y siempre está presente. En un individuo sano, hace un pico a la hora de despertarse, y va cayendo a lo largo de todo el día, hasta el momento de dormir. En la depresión y ansiedad el ciclo se aplana, manteniendo niveles altos todo el tiempo. El desacompasamiento de los picos y valles (repuntando y bajando más tarde), es uno de los indicadores adelantados de la tendencia a depresión.

Poca serotonina

La serotonina, por el contrario, es la llamada hormona de la felicidad. Su presencia nos hace sentirnos bien con lo que tenemos (frente a la dopamina que nos empuja a buscar fuera). Una buena cantidad de serotonina en el cerebro, adormece la actividad de la amígdala, centro del miedo, responsable de dar la señal para emitir cortisol (y adrenalina). La serotonina en el cerebro, se emite y se re-capta. Los fármacos que se utilizan habitualmente, en el tratamiento de depresión y ansiedad, frenan la actividad de las células encargadas de re-captar la serotonina, manteniéndose esta más tiempo en sus receptores.

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Nuestra relación con el pasado y el futuro

La depresión está relacionada, con nuestra conexión con el pasado. El mismo tiende a verse con mucha negatividad. La ansiedad está muy influenciada por nuestra relación con el futuro. Es como un miedo ante la incertidumbre, proyectada de manera negativa. El mejor antídoto contra ambas es el momento presente. El distrés psicológico habita en el futuro y el pasado. Como proyectamos el futuro, desde nuestra interpretación del pasado, es muy difícil separarlos. Por eso es difícil separar la depresión y la ansiedad.

Escucha las señales

Caer en una depresión mayor o un síndrome de ansiedad generalizada, no suele ocurrir de la noche a la mañana. En gran parte de los casos ocurre por acumulación. Lo más habitual es que el cuerpo empiece a dar señales, con bastante antelación, antes de desencadenarse una patología clínica. Mucho estrés soportado y acumulado, suele ser la antesala habitual. Si estás a tiempo de frenarlo, te será de gran ayuda comenzar una práctica de meditación mindfulness, o una técnica similar. Si ya estás dentro, no desesperes, se sale. Consúltalo con tu terapeuta, la meditación también puede ser muy positiva para ti.

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