Superar los comportamientos impulsivos

Superar los comportamientos impulsivos

Impulsividad y Mindfulness

Los comportamientos impulsivos

“Estoy harto de Twitter, es una pérdida de tiempo y me acaba poniendo de mal humor” A los 30 minutos… Otra vez con el móvil en la mano, otra vez despotricando contra otro usuario. “Esta vez me voy a tomar enserio la dieta” Escena siguiente: Nevera abierta y engullendo sin conocimiento cualquier cosa que encuentre. “Este trimestre pienso aprobar todas las asignaturas, verás que contenta se pone mi madre” Hora de estudiar: Play Station encendida, en mitad de una partida épica. ¿Cómo he llegado aquí?” “¿Por qué tengo otra vez en la mano un cigarrillo?” O una copa, o el móvil, o estoy haciendo otra vez, aquello que me prometí que no haría… ¿Te ha pasado alguna vez, literalmente no saber cómo ha ocurrido, que estás haciendo de nuevo, lo que no querías hacer?

Los impulsos reinan en la inconsciencia

Cuanto más distraídos estemos, más fácil lo tienen los impulsos involuntarios, para dominar nuestro comportamiento. Si no somos conscientes del impulso, este tiene mucho a su favor par salirse con la suya. Pero… ¿Qué es el impulso? El impulso que te empuja a hacer algo, es una sensación corporal, podríamos decir que es una emoción. Eckhart Tolle, lo llama una “forma de energía”. Ante algún estímulo, tu cerebro lo activa de manera involuntaria. Podría ser, porque es algo que te ofreció alivio en el pasado. Ese impulso físico, puede revestirse de una narrativa, pensamientos que lo justifiquen y te inviten a seguir sus designios, pero si piensas “me apetece comerme un pastel” tu cuerpo lo ha sentido antes. Si quieres controlar los impulsos, el primer paso es reconocerlos en tu cuerpo. Entrenarse en Mindfulness, es de gran utilidad para despertar la consciencia sobre los impulsos corporales y emociones.

Eckhart Tolle sobre los impulsos

En una charla, publicada en su canal oficial en Youtube, Eckhart Tolle dice: “Ciertas acciones tienen lugar. Haces cosas que sabes que no son lo óptimo que podrías hacer, pero no puedes evitarlo. Es algo que actúa a través de ti. Parece que hay alguien por ahí que te hace hacer cosas, aunque sabes que no son correctas o no son buenas para ti, y sin embargo, no puedes detenerlo. Este es también es el caso con las adicciones, por ejemplo, las personas que son adictas a una determinada sustancia, o que son adictas a comer demasiado, o a beber. Hay algo que los domina, que parece oscurecer la conciencia, o la conciencia es apartada a un lado. Y esta cosa poderosa (el impulso), lo hace de todos modos.”

Ante una pregunta de un asistente Eckhart responde: “El poder de la presencia tiene que crecer en ti, para que sea lo suficientemente fuerte como para no ceder… No es fuerza de voluntad, porque la fuerza de voluntad no es la mejor manera de lidiar con estas cosas. Aquello de lo que estoy hablando, a veces puede ser confundido con la fuerza de voluntad. Pero la fuerza de voluntad incluye la aplicación de una fuerza para sujetar algo. Digamos, si tu adicción es consumir bebidas intoxicantes, cuando llega el impulso, puedes sentirlo, ahí viene. Sabes que las botellas están ahí, y sientes que tienes que ir allí, tienes que extender la mano, y tienes que servirte un trago. Ahora, cuando no eres consciente en absoluto, ni siquiera sabes lo que estás haciendo. Eres tan inconsciente, que ya estás sosteniendo la bebida y estás bebiendo.”

La fuerza de voluntad no es suficiente

Como dice Eckhart, no es con fuerza de voluntad como se superan estos impulsos. La fuerza de voluntad es un recurso finito. Son muchos los estudios científicos que demuestran que, por ejemplo, tras ser sometidos a un esfuerzo intelectual, la fuerza de voluntad de los sujetos cae en picado. De algún modo, la fuerza de voluntad, bebe del mismo combustible finito, del cual se alimentan los pensamientos de lo que Khaneman llamó el “sistema número dos” (aquellos con los que resolvemos un problema de algebra, por ejemplo). A través de la fuerza de voluntad podemos resistirnos una vez, o dos… Pero si el impulso es persistente, acabamos por caer. La fuerza de Voluntad, como dice Eckhart, es un acto que requiere aplicar fuerza, y supone, de algún modo, “empujar hacia abajo el impulso”. Lo que buscamos es precisamente lo contrario, permitir al impulso aflorar. Lo invito a expresarse como lo que es, una sensación física y practico el sostenerlo en el cuerpo.

Cómo vencer el impulso

El primer paso, como hemos dicho, es ser consciente de él. Cuanta mayor conciencia corporal desarrollemos, mejor gestionaremos nuestros impulsos y emociones. Lo segundo, una vez localizado en el cuerpo, poner la luz de nuestra consciencia sobre la sensación física. Observarla con curiosidad ¿Cómo se siente? ¿Dónde? Etc. Eckhart Tolle nos invita a aprovechar cada impulso, como una practica espiritual individualizada. Si lo de “practica espiritual” no te llama, puedes considerarlo un ejercicio de autoconocimiento. Eckhart nos invita a sostener el impulso unos 3 minutos. Y observar cómo es esa sensación que hay en el interior de tu cuerpo. Cuanto más atención le pongas en el cuerpo, menos subirá a tu cabeza. Aún así debes de estar alerta de los pensamientos espontáneos que consiga generar. Te podría decir cosas como “te lo mereces” “por uno más no pasa nada” “mañana empiezo el régimen” etc. Pasados unos minutos, puede que el impulso se haya desactivado o transformado, o puede que no. Puedes sostenerlo unos minutos más, y si no ha desaparecido, podrías finalmente dejarte llevar por él.  Para ser conscientes de los impulsos, es importante desarollar la interocepción.

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Retrasar la respuesta al impulso

Lo genial de esta técnica, muy similar a la técnica de los 10 minutos, que proponen autores como Nir Eyal, es que no te enfrenta al reto (a veces insuperable), de resistir a base de sufrimiento y voluntad, para acabar cayendo y desmotivándote, como pasa la mayoría de las veces. Si no que, te propone algo muy factible para cualquiera ¿Puedes soportar el impulso de fumar un cigarrillo, o de abrir Facebook durante 3 o 5 minutos? No es para tanto ¿Verdad? Si el impulso sigue siendo fuerte después, puedes terminar siguiéndolo. Pero el ejercicio de haberlo sostenido durante unos minutos es tremendamente útil y su efecto se acumula. Igual hoy lo resisto por 3 minutos, mañana 5, la próxima semana soy capaz de aguantarlo, algunas de las veces… Y poco a poco lo voy habituando más, conociendo más y cada vez cuesta menos soportarlo. Verás además, que con dejarlos reposar unos minutos, muchas veces estos impulsos se disuelven por si solos, o se transforman. Te invito a probarlo.

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